“Dos semanas en Londres”
Escrita por: Renzo
SINOPSIS: Viviana, una aspirante a escritora, viaja a Londres para reencontrarse con Raquel, una vieja amiga de la Universidad, en momentos en que se juegan los Juegos Olímpicos del 2012.
*ELENCO:
***Viviana es… Rachael Finch:
***Raquel, amiga de Viviana, es… Rosie Huntington-Whiteley:
***Gervasio, turista argentino, es… Peter Lanzani:
***Marina Pabón, atleta colombiana, es… Mariana Pajón (Deportista Olímpica, BMX):
***Sebastián Mandich, atleta argentino, es… Sebastián Crismanich (Deportista Olímpico, Taekwondo):
***Don Richard, es… Richard Gere:
***CANCIONES: "WEST END GIRLS", interpretado por PET SHOP BOYS / "OUR HOUSE", interpretado por MADNESS
Se enciende la señal de abrochar su cinturón de seguridad, y es cuando, comienza al proceso de aterrizaje. Viviana cierra sus bellos ojitos, mientras siente la presión del aire por llegar a tierra, y finalmente, el avión aterriza en el aeropuerto Heathrow, de Londres.
Se escucha la voz del capitán a través del intercomunicador:
-Buenas noches, Raquel… ¿Cómo estás, hijita?-, dándole un beso en la mejilla a su bella hija Raquel.
-Hola papito, te salvé un asiento… mira, aquí está Viviana y un amigo nuestro, Gervasio.
-Hola Gervasio… hola Viviana… hijita…-, dice Don Richard, estrechando la mano con Gervasio.
-Hola… papá.-, responde Viviana, tímidamente.
En ese mismo instante, se apagan las luces y comienzan las ceremonias, donde el actor Kenneth Branagh cuenta la historia de Inglaterra, te muestran apartes de la Revolución Industrial…
-¿Qué te parece, la ceremonia? ¡¡¡Es impresionante!!!-, dice Raquel.
-No está mal… pero, yo todavía tengo grabada en mi mente la ceremonia de hace cuatro años, en Beijing.-, dice Gervasio.
En ese momento, aparece el cómico “Mr. Bean” haciendo una parodia de la película “Carros de Fuego.”
-No me da nada de risa… me parece muy ridículo… ¡¡¡Dañaron la ceremonia con él!!! ¡¡¡Si que la hacen larga, yo ya quiero que entren a desfilar los Atletas!!!-, exclama Gervasio.
-A mi me parece muy divertido…-, responde Raquel, en tono coqueto.
Y, entonces, aparecen desfilando las diferentes delegaciones Olímpicas, encabezadas por los griegos. Después, van desfilando las delegaciones, en órden alfabético, comenzando con la “A”… y llegó el turno de Argentina, con su abanderada, la jugadora de Hockey, Luisana Aymar, capitana de las “Leonas”…
-¡¡¡Grande, Luciana!!! ¡¡¡Grandes, “las leonas”, ojalá ganemos las de Oro!!!-, exclama Gervasio.
-Miren… ¡¡¡Allí está Sebastián, desfilando en la delegación!!!-, exclama Raquel, y le toma una foto.
Después, es el turno de Australia, con su abanderada, Lauren Jackson, jugadora de Baloncesto…
-Mira, Viviana, los atletas de Australia… ¡¡¡Qué emoción!!! ¿Verdad?-, dice Don Richard.
-Así es, papá… sobretodo, extraño mucho a mamá… ¡¡¡Snif!!!
-Y ella, ¿Cómo está?-, pregunta Don Richard.
-Supongo que debe estar muy bien… con su segundo marido… -, responde Viviana.
-Ese Phelps es un mounstruo… ¡¡¡Con qué facilidad nada en el agua!!!-, exclama Gervasio.
-Comenzó lento… pero, después, fue agarrando fuerza y confianza…-, dice Viviana.
-Además, que está guapísimo. El francés Agniel no está mal, tampoco.-, dice Raquel, suspirando por el nadador.
-¡¡¡No puedo creerlo!!! ¿Qué le pasó a Federer? ¡¡¡Murray le ganó con facilidad!!!-, exclamó Don Richard.
-No importa… igual, me alegra por Andy, no solo le dio una Medalla a mi país, sino también, es buen chico.-, dice Raquel.
-¡¡¡Y me alegra que Del Potro haya ganado una Medalla de Bronce!!! ¡¡¡Bien por él!!!-, exclama Gervasio.
Raquel estaba emocionada de escuchar “God Saved the Queen” durante la ceremonia de entrega de Medallas.
También, compartieron con los jugadores del “Dream Team” del Basketball de los Estados Unidos. Más bien, los jugadores se coqueteaban con las hermosas Raquel y Viviana.
-Chicos, ¿Qué es lo que más desearían tener, a parte de la Medalla de Oro Olímpica?-, pregunta Raquel.
-Pasar una noche de pasión contigo… amorcito.-, responden todos al unísono, haciendo gestos coquetos, mientras contemplan el seductor cruce de piernas de la bellísima Raquel.
Y también, entrevistaron al gran atleta jamaiquino Usaín Bolt:
-¡¡¡No puedo creerlo!!! ¿No se dan cuenta que ese hombre está indefenso? ¡¡¡Tenemos que ayudarlo!!!-, exclama Viviana.
-No, Viviana, mejor no nos metamos… dejémoslo aquí…-, dice Gervasio, conteniéndola.
-¡¡¡No puedo estar parada aquí y sin hacer nada!!! ¡¡¡Vamos a ayudarlo!!!-, exclama Viviana.
Entonces, Viviana y Gervasio ayudan al pobre hombre que yace tendido en el piso y lo ayudan a poner en su patineta...
-Tranquilo, buen hombre, ya se fueron esos… ejem… muchachos. ¿Qué pasó?-, dice Viviana.
-¡¡¡Snif!!! ¡¡¡Yo solo quiero ganarme la vida!!! ¡¡¡No le hago daño a nadie!!!-, exclama el joven mendigo.
-Buen hombre, ¿Tienes hambre? Queremos invitarte a almorzar.-, dice Viviana.
-¿En serio? Gracias, señorita… es usted un ángel… y una muchacha muy hermosa.-, responde el joven.
Entonces, Viviana y Gervasio acompañan al hombre, hasta un restaurante, pero, al ver al joven mendigo, ningún restaurante exclusivo quieren recibirlos: “¿Dónde está su humanidad?”
-Raquel, hermana, han agredido a este hombre por hacer ruido… y no ha comido en días… ¿Podemos invitarle a comer algo?
-Si, claro, ayúdenme a subirlo a mi coche.-, dice Raquel, mientras le guiña el ojo a Nikolae.
-Qué emoción, ver juntas a mis tres hijas…-, dice Don Richard, con orgullo, abrazando a sus tres hijas.
-Perdón, papá, ¿Qué quieres decir con eso que tienes tres hijas?-, responde Marina, confundida.
-Marina… hija… Raquel y Viviana son tus medias hermanas…-, responde Don Richard.
-¿En serio? ¿Tengo dos hermanas? ¡¡¡No puedo creerlo!!!-, exclama Marina, perpleja.
-Pues, qué suerte que tengas de hermanas a dos mujeres tan buenas y hermosas como ellas…-, interviene Nikolae.
En ese momento, llaman a Marina para que se prepare para recibir la Medalla de Oro. Así, ellos se sientan en las gradas donde miran con orgullo, a Marina colgarse la Medalla Dorada en la competencia de BMX, mientras entonaba con mucho orgullo, el Himno Nacional de Colombia. Es así, que la prensa, de Colombia y otros países, perseguían a Marina para notas de prensa y entrevistas.
Pero, el gran día, no para allí, puesto que Sebastián Mandich, el argentino, también gana el Oro en su competencia de Taekwondo. Entonces, Sebastián invita a Gervasio y los demás para una gran fiesta de celebración.
-¡¡¡Qué emoción!!! ¡¡¡No puedo creer estar frente a un Medallista Olímpico!!!-, exclama Gervasio, mientras abraza fuertemente al exitoso atleta de su país.
-Gracias, Viviana, por todo… ¡¡¡Y no no te pierdas!!!-, exclaman Marina y Sebastián.
-Así es… y felicitaciones a ustedes por conseguir su sueño Olímpico.-, dice Viviana.
-Ejem… cuídate mucho, Viviana… eres una gran muchacha y mereces ser feliz.-, interviene Nikolae.
-Gracias, Nikolae. Espero que Raquel pueda cuidarte mucho.-, dice Viviana.
-No te preocupes, Viviana, Nikolae estará en buenas manos.-, dice Raquel, guiñándo el ojo.
En ese momento, la hermosa Viviana se encuentra cara a cara con Gervasio…
-¡¡¡Ejem!!! ¡¡¡Han sido las dos semanas más inolvidables de mi vida!!! ¡¡¡Gracias, Viviana!!!-, exclama Gervasio.
-Gracias a ti, también, Gervasio… apareciste justo en el momento que más te necesitaba.-, dice Viviana.
-¿Será que nos volveremos a encontrar?-, dice Gervasio, suspirando por ella.
-Cuenta con ello.-, responde Viviana.
-Perdón, ¿A nombre de quién firmo el libro?-, pregunta Viviana, con la cabeza gacha.
-Fírmalo a nombre de… Gervasio.
Entonces, Viviana levanta la mirada y ve esclarecerse la imagen de Gervasio.
-¿Gervasio? ¡¡¡Qué sorpresa!!!-, dice Viviana, emocionada.
-Acabo de comprar tu libro… buena idea de relatar nuestra experiencia allí…
-Fue una experiencia interesante, la cuál, me permitió retomar mi pasión por la escritura.
-¿Qué vas a hacer después de la Presentación?
-Pues… no tengo nada importante que hacer… ¿Por qué lo preguntas?
-Quería invitarte a cenar un rato, claro, si no es molestia…
-Para nada… sería todo un honor almorzar contigo.-, responde Viviana, mientras le hace un gesto coqueto.
Escrita por: Renzo
SINOPSIS: Viviana, una aspirante a escritora, viaja a Londres para reencontrarse con Raquel, una vieja amiga de la Universidad, en momentos en que se juegan los Juegos Olímpicos del 2012.
*ELENCO:
***Viviana es… Rachael Finch:
***Raquel, amiga de Viviana, es… Rosie Huntington-Whiteley:
***Gervasio, turista argentino, es… Peter Lanzani:
***Marina Pabón, atleta colombiana, es… Mariana Pajón (Deportista Olímpica, BMX):
***Sebastián Mandich, atleta argentino, es… Sebastián Crismanich (Deportista Olímpico, Taekwondo):
***Don Richard, es… Richard Gere:
***CANCIONES: "WEST END GIRLS", interpretado por PET SHOP BOYS / "OUR HOUSE", interpretado por MADNESS
"DOS SEMANAS EN LONDRES"
Finalmente, después de un viaje de varios días, y con varias escalas, el avión está por llegar a su destino: Londres, Inglaterra. Viviana [Rachael Finch], una hermosa turista de cabello castaño claro, sonrisa radiante y enormes y brillosos ojos cafés, mira a través de la ventana, el panorama de la ciudad donde a lo lejos se distingue el famoso Big Ben.
Se enciende la señal de abrochar su cinturón de seguridad, y es cuando, comienza al proceso de aterrizaje. Viviana cierra sus bellos ojitos, mientras siente la presión del aire por llegar a tierra, y finalmente, el avión aterriza en el aeropuerto Heathrow, de Londres.
Se escucha la voz del capitán a través del intercomunicador:
“Señoras y señores… les habla el capitán… hemos llegado al aeropuerto Heathrow de la ciudad de Londres, Inglaterra, hogar de los Juegos Olímpicos de Verano… en la actualidad, son las 12 del mediodía y hace un hermoso día soleado… espero que hayan tenido un vuelo placentero y gracias por volar con nosotros.”
En ese momento, los pasajeros se levantan de sus asientos apurados, desabrochándose de sus cinturones de seguridad para recoger sus maletines de mano. Viviana se desabrocha su cinturón de seguridad y se levanta para abrir el compartimiento de arriba para recoger su maletín de mano. Pero, es cuando un señor, muy galante, le ayuda con las maletas.
-Gracias, guapo… eres muy amable.-, le dice Viviana, mientras le guiña el ojo y le sonríe al señor. El hombre suspira por esa hermosa muchacha, mientras que ella se retira de su presencia meneando los hombros y la cinturita.
Después de una intensa fila, Viviana llega a inmigración donde lo recibe un malhumorado agente, gordo y calvo. Ella le entrega su pasaporte, proveniente de Australia…
-¿Usted viene de Australia? Ha sido un vuelo muy largo…-, dice el agente de inmigración.
-La verdad, vivo en New York. Soy diseñadora de interiores.
-¿Y qué viene a hacer aquí en Londres, señorita? ¿Negocios ó placer?
-Vengo en un viaje de placer… señor… ejem… Jenkins. Vengo para encontrarme con una amiga.-, responde Viviana, sonriente, mientras le mira la placa del Agente.
-¿Y cuántos días viene a quedarse?
-Digamos que me quedo por unos… 15 días…
-¿Se queda para los Juegos Olímpicos?
-La verdad… aprovecharé para ver los Juegos Olímpicos…
El hombre sella su pasaporte, mientras le guiña el ojo a la hermosa Viviana. La chica le guiña el ojo mientras se retira meneando los hombros y la cinturita. El Oficial suspira por ella mientras se retira al salón de equipaje.
Viviana busca en su carrusel, por su maletas, cuando en ese momento, logra encontrar una pero, está tan pesada que no puede cargarla. En ese mismo instante, ingresa un tímido turista [Peter Lanzani], que viene de otro vuelo, que se queda prendido por la hermosa muchacha y suspira por ella. Entonces, cuán galán, decide ayudar a esa hermosa damisela en apuros…
-¿Puedo ayudarla, hermosa muchacha?-, pregunta el joven, mostrando una franca sonrisa.
-Está bien… eres muy amable… muchacho.-, responde la hermosa Viviana, sonriéndole al chico.
Entonces, el joven levanta la maleta con esfuerzo… ¡¡¡Uf!!! Y la levanta hasta un carrito. Así, pues, logran ubicar todas las maletas y le ayuda a ponerlas en el carrito. El muchacho vuelve a suspirar por la hermosa Viviana.
-Gracias… ejem… muchacho… eres muy amable, ¿No crees que deberías buscar tus maletas, también?-, pregunta Viviana.
-¿Eh? Si, si, claro.-, responde, asustado, emocionado de contemplar la sonrisa radiante, y la esbelta silueta de tan bella muchacha. Entonces, el chico, tímidamente, va a buscar sus maletas para colocarlas en su carrito, mientras que Viviana se retira llevando el carrito, mientras que le guiña el ojo y le sonríe al muchacho. El chico vuelve a suspirar por ella.
Finalmente, después de que revisen las maletas en la aduana, Viviana y el muchacho salen juntos del aeropuerto…
-Oye, ¿Qué vienes a hacer en Londres?-, pregunta el chico, haciéndole conversación a Viviana.
-Vine a encontrarme con una amiga… ¿Y tú?
-Pues… ejem… vine a “mochilear” y aprovechar ver el ambiente con los Juegos Olímpicos. A propósito, yo me llamo Gervasio y vengo desde Argentina. ¿Y tú?
-Mi nombre es… Viviana.-, ella responde, sonriente.
-Viviana… ¡¡¡Qué hermoso nombre!!! ¡¡¡Para una bella mujer!!!-, responde Gervasio contemplando la bella sonrisa de ella.
Cuando en ese momento, se aparece una despampanante rubia [Rosie Huntington-Whiteley], alta, delgada, de labios rojos y carnosos y una silueta esbelta. Ella reconoce a la hermosa Viviana…
-¡¡¡Viviana!!! ¡¡¡Como estás, amiga mía!!!-, exclama la hermosa rubia.
-¡¡¡Raquel, amiga mía!!! ¡¡¡Qué emoción verte!!!-, exclama Viviana, abrazando fuertemente a su amiga. Gervasio está con la boca abierta, paralizado de ver a dos mujeres tan hermosas… Raquel nota que Gervasio está parado esperando…
-¡¡¡Ejem!!! Y tú, ¿Quién eres… muchacho…?-, dice Raquel, guiñándole el ojo al chico.
-Amiga mía… él es Gervasio… y se ha ofrecido a ayudarme con las maletas…-, responde Viviana, guiñándole el ojo al chico.
-Gracias, muchacho, creo que podemos llevarlas hasta el Estacionamiento.-, interviene Raquel.
-Yo podría llevarlas hasta allá.-, dice Gervasio, tímidamente.
Entonces, Gervasio acompaña a estas dos bellas chicas hasta el auto parqueado. Raquel vuelve a guiñarle el ojo al chico, logrando que el chico suspire por la hermosa Raquel. Viviana sonríe al chico.
-Bueno, muchachas, cualquier cosa… estaré dispuesta a ayudarlas… estaré hospedado en el “St. Martins London Hotel” con el nombre de Gervasio Morales.
-¡¡¡Vaya… es uno de los Hoteles más lujosos de la ciudad!!!-, exclama Raquel, con ojos brillosos de emoción.
-Eres muy amable… Gervasio.-, dice Viviana, sonriéndole al chico. Entonces, las dos muchachas se despiden de Gervasio y se suben al auto con dirección al apartamento de la hermosa Raquel.
Durante el trayecto, Raquel, mientras maneja y el viento despeina su larga y frondosa cabellera, busca hacerle conversación a su amiga Viviana…
-¿Qué tal estuvo el vuelo, amiga mía?-, pregunta Raquel.
-Tranquilo… no se movió mucho… además que pasaron una película muy bonita y romántica… de una pareja adulta que se conocen en Londres y se enamoran…
-Oye, Viviana, ¿Y como vas con tus novelas?
-Pues, por el trabajo, dejé de escribir…
-¡Qué lástima! ¡Por qué de verdad tenías mucho talento! ¡Yo hubiera querido comprar y leer un libro tuyo!
-Bueno, así es la vida…
-Dime, ¿Y como está con tu corazón?-, pregunta la sensual Raquel.
-Pues… ejem… sigue aquí… latiendo…-, responde Viviana.
-No, pregunto, y como vas en el amor… si tienen algún chico… tú sabes…
-No, por ahora… estoy sola…
-¿No crees que deberías conseguirte un novio? Parece que le gustaste al argentino… ¿Gervasio, se llama?
-Al contrario, yo creo que tú le gustaste al chico…
-Bueno, el chico no está mal… oye, ¿Qué quieres hacer ahora, Viviana?
-Pues… ejem… ahora descansar… he tenido un viaje muy largo…
Rato después, llegan a un edificio de apartamento, donde estacionan el auto y le piden al conserje que las ayuda con las maletas. Raquel abre la puerta de su apartamento y le muestra el apartamento lleno de lujos…
-¡¡¡Uau!!! ¡¡¡Cuánto lujo!!!-, exclama Viviana, mirando el lujo a su alrededor.
-Así es. Afortunadamente, mi trabajo en la revista es lo mejor. ¿Sabes? Me han asignado para entrevistar a los atletas Olímpicos, quizás, me acompañes para hacer mis reportajes y conocer a los atletas, ¿Qué dices?
-Bueno, no está mal… gracias.-, responde Viviana, tímidamente.
-¿Quieres algo para tomar? ¿Una cerveza?
-No, gracias. Prefiero si me puedes servir un vaso con agua. Gracias.
-Toma asiento. Esta es tu casa.-, dice Raquel.
Entonces, Viviana toma asiento, cruzando sensualmente las piernas mientras revela sus atractivos muslos. Raquel le entrega el vaso con agua, mientras se sienta a su lado, cruzando sensualmente sus torneadas piernas.
-¿Sabes? Qué bueno que hayas venido a verme, amiga mía…-, dice Raquel.
-Yo también estoy dichosa de volvernos a ver.-, responde Viviana.
Las dos amigas intercambian sonrisas. De inmediato, Viviana decide acostarse para tomar una pequeña siesta y descansar por el viaje. Raquel mira dichosa a su amiga mientras duerme.
Mientras, Gervasio llega a su cuarto de Hotel y comienza a pensar en la sonrisa radiante de Viviana:
“Qué linda eres Viviana… ¿Por qué no te puedo arrancar de mi mente? Como me gustaría volverte a ver…”
Al día siguiente, Raquel le sirve el desayuno en su cama a la hermosa Viviana…
-¡¡¡Despierta, bella durmiente!!! ¡¡¡Te he preparado el desayuno!!!-, exclama Raquel, sosteniendo la bandeja con el desayuno, típico londinense: huevos revueltos, dos rodajas de tocino a la plancha, dos tostadas, jugo de naranja y el infaltable té inglés.
-Hummm… ¡¡¡Qué rico!!! ¿No me digas que tú hiciste el desayuno?-, dice Viviana, acomodándose en la cama.
-Así es… quería sorprenderte, amiga mía.-, dice Raquel.
-¿No vas a desayunar, tú también?-, pregunta Viviana, agarrando un poco de huevos con el tenedor.
-No te preocupes… come tranquila… yo ya desayuné… Oye, ¿Qué vas a hacer más tarde?
-No lo sé… quizás, siga descansando…
-¿Qué te parece si hacemos un paseo por la ciudad?
-Está bien… gracias, amiga mía.
Raquel sonríe a Viviana, mientras ella sigue tomando su desayuno.
Rato después, Viviana y Raquel pasean un rato por la ciudad de Londres, miran la torre de Londres, el palacio de Buckingham, la estatua de la reina Victoria, y los barrios tradicionales de la Zona Oeste de la ciudad. Y por supuesto, divisan vallas anunciando los Juegos Olímpicos.
-Viviana, ¿Qué te parece si vamos a ver la Villa Olímpica?-, pregunta Raquel.
-Está bien. Aunque no soy muy fanática de esas cosas… pero, bueno… vamos a ver…
Entonces, Raquel se desvía y toma el camino rumbo al Parque Olímpico, mientras escuchan una canción del grupo Madness que invita a ambas hermosas muchachas a tararearla:
“Our house… in the middle of the street… Our House…”
Finalmente, ellas llegan al Parque Olímpico, donde se dirigen a la Villa Olímpica, donde Raquel le muestra su gafete de periodista y a Viviana la presenta como su invitada. En la Villa Olímpica, se encuentran con fanáticos de todas las nacionalidades que llegaron de muy lejos para alentar a sus equipos, y, de pronto, pasan por el puesto de comidas donde pueden contemplar comidas de varios países y culturas. Pero, el destino los ha vuelto a colocar frente a Gervasio…
-¿Gervasio? ¿Qué estás haciendo aquí? ¡¡¡Qué emoción volverte a ver!!!-, dice Viviana, guiñándole el ojo al chico.
-Ejem… pues… decidí venir pasear un rato por aquí… ¿Qué están haciendo?
-Pues… Raquel y yo estamos buscando por un lugar para almorzar…
-¡¡¡Qué curioso!!! ¡¡¡Yo también!!! Si gustan almorzamos los tres, ¿Qué les parece?-, yo invito.-, dice Gervasio.
-Eres muy amable, Gervasio.-, dice Viviana, sonriente.
Entonces, se detienen al puesto de comida china donde Gervasio, cortésmente, paga la cuenta de ellas, y se dirigen a buscar asiento.
En ese momento, se aparece una muchacha joven [Mariana Pajón], vestida con una sudadera amarilla, con la inscripción “Colombia” por la parte de atrás. La chica busca un lugar para sentarse….
-Mira, Viviana, allí tenemos a una de las atletas… de la delegación de Colombia…-, dice Raquel, señalando a la chica.
Por esas coincidencias de la vida, la muchacha se sienta junto con Viviana, Raquel y Gervasio. Raquel busca hacerle conversación. Gervasio no dice nada. Está fascinado de estar rodeado de tanta mujer hermosa.
-Hola, ¿Tú representas a Colombia, verdad? ¿En qué disciplina?-, dice Raquel a la jugadora.
-Yo practico BMX, carreras de bicicleta… tengo la prueba la próxima semana.-, responde la chica.
-Vaya… es una disciplina muy peligrosa… llena de adrenalina pura…-, interviene Viviana.
-Si, pero, a mi me encanta… ¡¡¡Y espero que pueda conseguir un Oro para mi país!!!-, exclama la chica.
-Oye, hay un “Pub” muy bueno por aquí cerca, ¿Les interesaría ir?-, pregunta Raquel a los demás.
-¡¡¡Por supuesto, estoy gustosa por ir a ese lugar!!! ¡¡¡A propósito, yo soy Marina!!!-, exclama la muchacha.
-Mucho gusto, Marina… yo soy Viviana, ella es mi amiga Raquel y él… es Gervasio… un amigo.-, dice Viviana.
-En un placer.-, dice Marina guiñándole el ojo a Gervasio.
-El gusto es mío estar rodeado de tanta mujer hermosa…
Las chicas sonríen al chico.
En ese momento, Viviana reconoce a Gervasio a otro atleta [Sebastián Crismanich], vistiendo una sudadera celeste, con la inscripción “Argentina” que también busca por un lugar para sentarse…
-¡¡¡Hola, guapo!!! ¡¡¡Aquí hay asiento para ti, también!!!-, exclama Raquel, guiñándole el ojo al chico.
El atleta no se resiste al sensual guiño de tan hermosa muchacha que, de inmediato, se reúne con los demás. El atleta se sienta nervioso, de estar rodeado de tanta mujer hermosa, cruzando las piernas revelando sus muslos seductores.
-Oye, guapo, ¿Cómo te llamas?-, pregunta Raquel, guiñándole el ojo al atleta.
-Ejem… me llamo Sebastián…-, responde Sebastián, el atleta, mientras suspira por el guiño de la hermosa Raquel.
-Veo que eres de la delegación de Argentina… ¡¡¡Yo también soy Argentino!!! ¿De qué parte eres?-, pregunta Gervasio.
-Pues… ejem… yo soy de Corrientes… ¿Y tú?-, responde Sebastián.
-Yo soy del Barrio Belgrano, de Buenos Aires… e hincha del “Boca Juniors.”-, responde Gervasio.
-Yo soy fanático del viejo y humilde “Deportivo Mandiyú” de Corrientes… jejejejeje.-, responde Sebastián.
-A propósito, Sebastián, ¿Qué disciplina practicas? -, interviene Viviana, cruzando las piernas sensualmente.
-Ejem… bueno… yo practico Taekwondo.-, responde el atleta.
-¡¡¡Vaya!!! ¡¡¡Me acuerdo que una vez, tomé clases de Taekwondo, pero, los abandoné después que obtuve el cinturón amarillo!!!-, exclama Gervasio.
-¿Y por qué los abandonaste?-, pregunta Raquel, cruzando las piernas.
-Es que… ejem… me creaba conflictos con la telenovela que veía…-, responde Gervasio, avergonzado.
-¿Dejaste tus clases de Taekwondo por una telenovela? ¡¡¡No puedo creerlo!!!-, pregunta Marina.
-No podía evitarlo… la protagonista me parecía bellísima…-, responde Gervasio, con las mejillas sonrojadas.
-Oye, muchacho, si necesitas retomar tus clases de Taekwondo… yo me ofrezco a ayudarte…-, dice Sebastián.
-Bueno, gracias, señor Sebastián.-, responde Gervasio.
-¡¡¡Oigan, muchachas!!! ¿Y ustedes a que se dedican?-, pregunta Marina a las bellísima Raquel y Viviana.
-Pues, nosotras somos periodistas. Yo trabajo en una revista deportiva y venimos a cubrir los Juegos.-, dice Raquel.
-Ejem… en realidad, yo solo vine a acompañar a mi amiga Raquel…-, dice Viviana, avergonzada.
-Es que mi amiga Viviana es muy modesta pero, ella es una gran escritora… más bien, trabaja “free lance.”-, dice Raquel.
-¿Y tu, muchacho?-, dice Marina, coqueteándole a Gervasio.
-¿Yo? Ejem… yo estudio arquitectura… y estas son mis vacaciones…-, dice Gervasio, avergonzado.
-Bueno, entonces, aprovecha para irme a ver en mi carrera de Bicicross.-, dice Marina, en tono coqueto.
-¡¡¡Y a mi, en mi competencia de Taekwondo!!! ¡¡¡Quiero que mis compatriotas me den su apoyo!!!-, exclama Sebastián.
-Si, claro. No estaba más.-, responde Sebastián, mirando de reojo, el seductor cruce de piernas de Viviana. Ella sonríe.
Entonces, esa noche, ellos deciden pasar por el pub “The Green Man” donde se toman unas cervezas y escuchan música, grandes clásicos de artistas ingleses: “Our house… in the middle of the street…”, del grupo Madness, ó “West end girls”, del grupo Pet Shop Boys. Gervasio no despega sus ojos de Viviana, mientras ella le sonríe coqueta.
Rato después, Marina, la bella atleta, regresa a su apartamento, donde tiene una sorpresa. Es su padre, Don Richard Pabón [Richard Gere], un hombre de cabello canoso abundante, ojos rasgados y contextura gruesa…
-¿Papá? ¡¡¡No puedo creerlo!!! ¡¡¡Papi!!! ¡¡¡Qué tal!!! ¿Cuándo fue que llegó?-, exclama Marina, con los ojos de emoción.
-Llegué esta tarde… ¡¡¡Quería darte la sorpresa!!!-, exclama Don Richard.
-¡¡¡Y vaya que me diste la sorpresa!!!
-Así es, quiero ver como mi bella hijita se gana la Medalla de Oro en Bicicross…
-Gracias, papito. Te cuento que hoy conocí a dos nuevas amigas… se llaman Raquel y Viviana…
En ese momento, Don Richard tiene un presentimiento al escuchar los nombres de Raquel y Viviana…
-Perdón, hijita, ¿Dijiste Raquel y Viviana?
-Así es. Raquel es de aquí, y trabaja como reportera en una revista de deportes… ¡¡¡Me va a hacer una nota!!! Y Viviana es escritora “free-lance”… es australiana pero, vive en New York…
-Pues, me alegra que te vaya bien… pero, no te olvides que has venido aquí a competir y ganar una medalla.
-Lo sé, papito… lo tengo todo bien claro…. ¡¡¡Ay, qué emoción volverte a ver!!!-, exclama Marina, abrazando fuertemente a su padre.
Al día siguiente, Raquel y Viviana están en el Apartamento, cuando de pronto, suena el timbre de la puerta principal. Viviana se dirige a abrir la puerta. Al abrirse la puerta, se esclarece la imagen de Don Richard. La hermosa Raquel se emociona…
-¿Papá? ¡¡¡Como estás!!! ¡¡¡Qué emoción verte!!!-, exclama Raquel, con los ojos brillosos de la emoción.
-Hola hijita… ¿Cómo está mi hijita consentida? Te traje un regalo.-, dice Don Richard, guiñándole el ojo a su hermosa hija.
-Oh, gracias, papito… ¡¡¡Qué emoción verte!!! Mira, quiero presentarte a alguien.-, exclama Raquel, abrazando fuertemente a su padre.
En ese momento, Viviana ingresa a la sala y se sorprende al ver a Raquel abrazando a Don Richard.
-Hola, Vivi, quiero presentarte a mi padre… Don Richard Pabón.-, dice Raquel.
Viviana y Don Richard se miran estupefactos.
-Perdón, ¿El es tu papá?-, exclama Viviana.
-Así es… él es mi papito precioso…-, dice Raquel, haciéndole caricias a Don Richard.
-Perdón, no me siento bien… permiso…-, dice Viviana, retirándose del Apartamento. Don Richard da alcance a Viviana.
En la entrada del Hotel, Don Richard le habla a Viviana…
-¡¡¡Viviana, hija, déjame que te explique…!!!-, exclama Don Richard.
-No hay nada de qué explicar… papá.-, responde Viviana.
-No sé como pude enredarme con tres mujeres a la vez…
-¿Tres mujeres? ¿De cuales tres mujeres estás hablando?
-De las madres de mis hijas… perdóname… Viviana… no sabía que Raquel y tú fueran amigas…
-¡Snif! Bueno, ahora entiendo porque Raquel y yo teníamos una bonita consaguinidad… ¡¡¡Si somos hermanas!!!
-¡Snif! Perdóname, yo nunca pensé en hacerles daño a mis hijas… simplemente, las cosas se dieron de esta manera…
-¿Sabes, papá? ¿Por qué mejor no te reúnes con tu otra hija y me dejas en paz?-, exclama Viviana.
Entonces, la hermosa pero, confundida muchacha da la media vuelta y se retira de la presencia del hombre.
Viviana todavía confundida por la asombrosa revelación de su padre, camina por las calles londinenses, cuando de pronto, se encuentra con Gervasio. El chico suspira al ver a la hermosa Viviana…
-Hola, Viviana, ¡¡¡Qué milagro que nos volvemos a encontrar!!! Pero, ¿Por qué estás triste?-, dice Gervasio.
-¡Snif! Acabo de enterarme de una triste revelación…
-¡¡¡Vamos, ánimo, la vida es una, hay que disfrutarla!!! ¿Qué te parece si nos vamos a pasear por Londres?
-No lo sé… no estoy de ánimos para pasear…
-¡¡¡Vamos, quita esa mala cara!!! ¿Si?-, responde el chico, guiñándole el ojo. Entonces, la expresión de Gervasio levanta de ánimos a Viviana y decide aceptar su propuesta de pasear por las calles de Londres.
Entonces, Gervasio y Viviana toman un bus turístico que los lleve por los lugares turísticos de la ciudad: La Torre de Londres, el Big Gen, y por supuesto, llegan justo a tiempo para llegar al Palacio de Buckingham y presenciar el cambio de guardia…
-¡¡¡Vaya!!! ¡¡¡Qué porte, qué elegancia, se manejan esos guardias!!! ¡¡¡Es impresionante!!!-, exclama Viviana.
-Perdón, ¿Me estabas hablando?-, pregunta Gervasio, distraído, mirando las piernas de Viviana.
-¿No estás viendo el cambio de guardia?
-Se me hace algo aburrido… no sé porque le hacen tanta publicidad… prefiero contemplar tu belleza.-, dice Gervasio.
-Ya, no seas tan exagerado…-, sonríe Viviana, haciendo un gesto coqueto.
-Es que eres una mujer muy hermosa Viviana…-, responde el chico, mientras contempla el hermoso rostro de la chica.
-Gracias, tú también eres muy guapo.-, dice Viviana, guiñándole el ojo.
-¿En serio te parezco un chico guapo? Yo me veo un tipo normalito… jejejeje.
-¡¡¡Bah!!! ¡¡¡No seas modesto, seguro que en Argentina te lloverán admiradoras!!!
-Pero, ninguna es tan bella como tú… Viviana…
En ese momento, Gervasio no se contiene y acaricia suavemente la larga cabellera de la hermosa muchacha.
-¿Qué estás haciendo?-, pregunta la chica, sospechosa.
-¡¡¡Nada!!! ¡¡¡Estaba emparejando tu cabello porque el viento lo está despeinando!!! ¡¡¡Disculpa!!!
-Perdón, ¿Continuamos haciendo el viaje?-, dice Viviana.
-Bueno… está bien… ¿Nos vamos al Hyde Park?-, dice Gervasio.
Entonces, ellos vuelven a tomar el bus turístico con dirección al Hyde Park.
Finalmente, ellos llegan al Hyde Park, un enorme parque dividido por el Lago Serpentine, donde tienen varias atracciones y se realizan varios conciertos de rock. Ellos contemplan el Memorial de Diana, Princesa de Gales, un anillo de piedra oval…
-No puedo creer que la princesa Diana se haya muerto… todavía no puedo digerir la noticia…-, dice Viviana.
-¡¡¡Pero, si se murió hace más de 10 años!!!-, exclama Gervasio.
-Aún así, me niego a creer lo que le sucedió… era una mujer admirable… ¡¡¡Snif!!! Discúlpame, pero, ver este lugar me pone tan sensible… lo siento.
-No te preocupes. ¿Por qué no nos vamos mejor a otro lugar? ¡¡¡El parque es grande!!!
Entonces, Gervasio y Viviana siguen caminando por el parque. Se averiguan que en ese lugar, se presentarán algunas competencias Olímpicas, además que hay colocadas pantallas gigantes para que se puedan ver los eventos en conjunto. Viviana opina hace un comentario:
“Me parece buena idea reunir a la gente para ver los Juegos Olímpicos… es una costumbre que se está perdiendo por culpa de la tecnología… ahora los puedes ver en un “tablet” ó por Internet, solo… ¡¡¡No hay nada que ver los Olímpicos viendo en compañía de tus amigos y familiares más cercanos!!!”
-Tienes razón… no hay nada como ver los Olímpicos junto con otras personas…-, dice Gervasio, mirando de reojo las seductoras piernas de Viviana, -A propósito, Viviana, este Viernes es la Ceremonia de Apertura, ¿Qué te parece si los vamos a ver juntos… los dos? Podemos venir aquí al Parque ó verlos en un “Pub.”
-No es mala idea… oye, tengo hambre… tengo ganas de comer unos “Fish & Chips.”
-Está bien… vamos a preguntar si hay un buen restaurante por ahí.
Entonces, le preguntan, en Inglés, a un caminante por ahí quién les indica la dirección donde se consumen los mejores “Fish & Chips” de la ciudad, y deciden caminar hasta el Restaurante. Ella pide “Fish & Chips” mientras que él pide un “Sunday Roast”, con carne, ensaladas y las tradicionales “Yorkshire Pudding.”
-La verdad, no le veo la gracia a este plato… ¿Qué tiene de especial un plato de pescado frito con papas fritas?-, dice Gervasio.
-Es lo más típico que hay en la ciudad… a mi me gustan los “Fish & Chips…” y se disfrutan más si se comen en Londres.
-Mi plato no está mal… estos panecillos no están nada mal… hummm…-, dice Gervasio, probando un bocado.
Gervasio y Viviana se miran a los ojos sin decirse nada. Y así, ellos siguen disfrutando de Londres y sus alrededores, hasta que él, cortésmente, deja a Viviana en su Hotel…
-La he pasado muy bien, Gervasio… gracias por el paseo.-, dice Viviana, sonriente.
-De nada. El paseo se disfruta mucho más con tan buena compañía.-, dice el chico.
-Espero que podamos vernos nuevamente…
-Si, claro… hay otros lugares que quisiera conocer contigo… ¡¡¡Londres es una ciudad fascinante!!!
-Por supuesto… no faltaba más… bueno, tengo que pasar a casa…
-¿Me das un besito en la mejilla?-, dice el chico, colocando su mejilla de lado.
Entonces, Viviana le da un beso en la mejilla a él. Gervasio se ruboriza por el beso de la hermosa Viviana. Los dos se despiden y toman rumbos opuestos.
Finalmente, Viviana se reúne en el apartamento junto con la exuberante Raquel, vestido con solo un “baby doll” transparente…
-Hola Viviana, ¿Dónde estuviste?-, pregunta Raquel.
-Estuve con Gervasio, ¿Te acuerdas de él? Estuvimos paseando por la ciudad.-, responde Viviana.
-Me alegra. Ese chico me cae bien… deberíamos invitarlo a salir tan seguido…
-Oye Raquel, ¿Y tu… ejem… papá? ¿Dónde está?
-Regresó a su Hotel… a propósito, lo sé todo Viviana… sé toda la verdad…
-¿En serio? ¿Y como lo sabes?
-Mi padre me lo dijo… no te preocupes… ¿Y sabes? ¿No te acuerdas que mi mayor anhelo era tener una hermana? Pues, me siento muy halagada que tú seas la hermana que siempre anhelé a querer…
-Yo también me siento bien de tener una hermana como tú…
Raquel y Viviana se abrazan fraternalmente.
-Oye, a propósito, me han dado entradas para ver la Ceremonia Inaugural de los Olímpicos…
-¿En serio? ¡¡¡Esas son difíciles de conseguir!!! ¿Cómo lo conseguiste?
-¿No sabes que tengo mis influencias por mi trabajo? ¿Qué dices?
-Está bien… uno no puede perderse de una oportunidad como esta, ¿Verdad?
-Si, claro. Puedes invitar a Gervasio… tengo una entrada extra para él.
Viviana vuelve a abrazar a su hermosa hermana Raquel.
-Gracias, guapo… eres muy amable.-, le dice Viviana, mientras le guiña el ojo y le sonríe al señor. El hombre suspira por esa hermosa muchacha, mientras que ella se retira de su presencia meneando los hombros y la cinturita.
Después de una intensa fila, Viviana llega a inmigración donde lo recibe un malhumorado agente, gordo y calvo. Ella le entrega su pasaporte, proveniente de Australia…
-¿Usted viene de Australia? Ha sido un vuelo muy largo…-, dice el agente de inmigración.
-La verdad, vivo en New York. Soy diseñadora de interiores.
-¿Y qué viene a hacer aquí en Londres, señorita? ¿Negocios ó placer?
-Vengo en un viaje de placer… señor… ejem… Jenkins. Vengo para encontrarme con una amiga.-, responde Viviana, sonriente, mientras le mira la placa del Agente.
-¿Y cuántos días viene a quedarse?
-Digamos que me quedo por unos… 15 días…
-¿Se queda para los Juegos Olímpicos?
-La verdad… aprovecharé para ver los Juegos Olímpicos…
El hombre sella su pasaporte, mientras le guiña el ojo a la hermosa Viviana. La chica le guiña el ojo mientras se retira meneando los hombros y la cinturita. El Oficial suspira por ella mientras se retira al salón de equipaje.
Viviana busca en su carrusel, por su maletas, cuando en ese momento, logra encontrar una pero, está tan pesada que no puede cargarla. En ese mismo instante, ingresa un tímido turista [Peter Lanzani], que viene de otro vuelo, que se queda prendido por la hermosa muchacha y suspira por ella. Entonces, cuán galán, decide ayudar a esa hermosa damisela en apuros…
-¿Puedo ayudarla, hermosa muchacha?-, pregunta el joven, mostrando una franca sonrisa.
-Está bien… eres muy amable… muchacho.-, responde la hermosa Viviana, sonriéndole al chico.
Entonces, el joven levanta la maleta con esfuerzo… ¡¡¡Uf!!! Y la levanta hasta un carrito. Así, pues, logran ubicar todas las maletas y le ayuda a ponerlas en el carrito. El muchacho vuelve a suspirar por la hermosa Viviana.
-Gracias… ejem… muchacho… eres muy amable, ¿No crees que deberías buscar tus maletas, también?-, pregunta Viviana.
-¿Eh? Si, si, claro.-, responde, asustado, emocionado de contemplar la sonrisa radiante, y la esbelta silueta de tan bella muchacha. Entonces, el chico, tímidamente, va a buscar sus maletas para colocarlas en su carrito, mientras que Viviana se retira llevando el carrito, mientras que le guiña el ojo y le sonríe al muchacho. El chico vuelve a suspirar por ella.
Finalmente, después de que revisen las maletas en la aduana, Viviana y el muchacho salen juntos del aeropuerto…
-Oye, ¿Qué vienes a hacer en Londres?-, pregunta el chico, haciéndole conversación a Viviana.
-Vine a encontrarme con una amiga… ¿Y tú?
-Pues… ejem… vine a “mochilear” y aprovechar ver el ambiente con los Juegos Olímpicos. A propósito, yo me llamo Gervasio y vengo desde Argentina. ¿Y tú?
-Mi nombre es… Viviana.-, ella responde, sonriente.
-Viviana… ¡¡¡Qué hermoso nombre!!! ¡¡¡Para una bella mujer!!!-, responde Gervasio contemplando la bella sonrisa de ella.
Cuando en ese momento, se aparece una despampanante rubia [Rosie Huntington-Whiteley], alta, delgada, de labios rojos y carnosos y una silueta esbelta. Ella reconoce a la hermosa Viviana…
-¡¡¡Viviana!!! ¡¡¡Como estás, amiga mía!!!-, exclama la hermosa rubia.
-¡¡¡Raquel, amiga mía!!! ¡¡¡Qué emoción verte!!!-, exclama Viviana, abrazando fuertemente a su amiga. Gervasio está con la boca abierta, paralizado de ver a dos mujeres tan hermosas… Raquel nota que Gervasio está parado esperando…
-¡¡¡Ejem!!! Y tú, ¿Quién eres… muchacho…?-, dice Raquel, guiñándole el ojo al chico.
-Amiga mía… él es Gervasio… y se ha ofrecido a ayudarme con las maletas…-, responde Viviana, guiñándole el ojo al chico.
-Gracias, muchacho, creo que podemos llevarlas hasta el Estacionamiento.-, interviene Raquel.
-Yo podría llevarlas hasta allá.-, dice Gervasio, tímidamente.
Entonces, Gervasio acompaña a estas dos bellas chicas hasta el auto parqueado. Raquel vuelve a guiñarle el ojo al chico, logrando que el chico suspire por la hermosa Raquel. Viviana sonríe al chico.
-Bueno, muchachas, cualquier cosa… estaré dispuesta a ayudarlas… estaré hospedado en el “St. Martins London Hotel” con el nombre de Gervasio Morales.
-¡¡¡Vaya… es uno de los Hoteles más lujosos de la ciudad!!!-, exclama Raquel, con ojos brillosos de emoción.
-Eres muy amable… Gervasio.-, dice Viviana, sonriéndole al chico. Entonces, las dos muchachas se despiden de Gervasio y se suben al auto con dirección al apartamento de la hermosa Raquel.
Durante el trayecto, Raquel, mientras maneja y el viento despeina su larga y frondosa cabellera, busca hacerle conversación a su amiga Viviana…
-¿Qué tal estuvo el vuelo, amiga mía?-, pregunta Raquel.
-Tranquilo… no se movió mucho… además que pasaron una película muy bonita y romántica… de una pareja adulta que se conocen en Londres y se enamoran…
-Oye, Viviana, ¿Y como vas con tus novelas?
-Pues, por el trabajo, dejé de escribir…
-¡Qué lástima! ¡Por qué de verdad tenías mucho talento! ¡Yo hubiera querido comprar y leer un libro tuyo!
-Bueno, así es la vida…
-Dime, ¿Y como está con tu corazón?-, pregunta la sensual Raquel.
-Pues… ejem… sigue aquí… latiendo…-, responde Viviana.
-No, pregunto, y como vas en el amor… si tienen algún chico… tú sabes…
-No, por ahora… estoy sola…
-¿No crees que deberías conseguirte un novio? Parece que le gustaste al argentino… ¿Gervasio, se llama?
-Al contrario, yo creo que tú le gustaste al chico…
-Bueno, el chico no está mal… oye, ¿Qué quieres hacer ahora, Viviana?
-Pues… ejem… ahora descansar… he tenido un viaje muy largo…
Rato después, llegan a un edificio de apartamento, donde estacionan el auto y le piden al conserje que las ayuda con las maletas. Raquel abre la puerta de su apartamento y le muestra el apartamento lleno de lujos…
-¡¡¡Uau!!! ¡¡¡Cuánto lujo!!!-, exclama Viviana, mirando el lujo a su alrededor.
-Así es. Afortunadamente, mi trabajo en la revista es lo mejor. ¿Sabes? Me han asignado para entrevistar a los atletas Olímpicos, quizás, me acompañes para hacer mis reportajes y conocer a los atletas, ¿Qué dices?
-Bueno, no está mal… gracias.-, responde Viviana, tímidamente.
-¿Quieres algo para tomar? ¿Una cerveza?
-No, gracias. Prefiero si me puedes servir un vaso con agua. Gracias.
-Toma asiento. Esta es tu casa.-, dice Raquel.
Entonces, Viviana toma asiento, cruzando sensualmente las piernas mientras revela sus atractivos muslos. Raquel le entrega el vaso con agua, mientras se sienta a su lado, cruzando sensualmente sus torneadas piernas.
-¿Sabes? Qué bueno que hayas venido a verme, amiga mía…-, dice Raquel.
-Yo también estoy dichosa de volvernos a ver.-, responde Viviana.
Las dos amigas intercambian sonrisas. De inmediato, Viviana decide acostarse para tomar una pequeña siesta y descansar por el viaje. Raquel mira dichosa a su amiga mientras duerme.
Mientras, Gervasio llega a su cuarto de Hotel y comienza a pensar en la sonrisa radiante de Viviana:
“Qué linda eres Viviana… ¿Por qué no te puedo arrancar de mi mente? Como me gustaría volverte a ver…”
Al día siguiente, Raquel le sirve el desayuno en su cama a la hermosa Viviana…
-¡¡¡Despierta, bella durmiente!!! ¡¡¡Te he preparado el desayuno!!!-, exclama Raquel, sosteniendo la bandeja con el desayuno, típico londinense: huevos revueltos, dos rodajas de tocino a la plancha, dos tostadas, jugo de naranja y el infaltable té inglés.
-Hummm… ¡¡¡Qué rico!!! ¿No me digas que tú hiciste el desayuno?-, dice Viviana, acomodándose en la cama.
-Así es… quería sorprenderte, amiga mía.-, dice Raquel.
-¿No vas a desayunar, tú también?-, pregunta Viviana, agarrando un poco de huevos con el tenedor.
-No te preocupes… come tranquila… yo ya desayuné… Oye, ¿Qué vas a hacer más tarde?
-No lo sé… quizás, siga descansando…
-¿Qué te parece si hacemos un paseo por la ciudad?
-Está bien… gracias, amiga mía.
Raquel sonríe a Viviana, mientras ella sigue tomando su desayuno.
Rato después, Viviana y Raquel pasean un rato por la ciudad de Londres, miran la torre de Londres, el palacio de Buckingham, la estatua de la reina Victoria, y los barrios tradicionales de la Zona Oeste de la ciudad. Y por supuesto, divisan vallas anunciando los Juegos Olímpicos.
-Viviana, ¿Qué te parece si vamos a ver la Villa Olímpica?-, pregunta Raquel.
-Está bien. Aunque no soy muy fanática de esas cosas… pero, bueno… vamos a ver…
Entonces, Raquel se desvía y toma el camino rumbo al Parque Olímpico, mientras escuchan una canción del grupo Madness que invita a ambas hermosas muchachas a tararearla:
“Our house… in the middle of the street… Our House…”
Finalmente, ellas llegan al Parque Olímpico, donde se dirigen a la Villa Olímpica, donde Raquel le muestra su gafete de periodista y a Viviana la presenta como su invitada. En la Villa Olímpica, se encuentran con fanáticos de todas las nacionalidades que llegaron de muy lejos para alentar a sus equipos, y, de pronto, pasan por el puesto de comidas donde pueden contemplar comidas de varios países y culturas. Pero, el destino los ha vuelto a colocar frente a Gervasio…
-¿Gervasio? ¿Qué estás haciendo aquí? ¡¡¡Qué emoción volverte a ver!!!-, dice Viviana, guiñándole el ojo al chico.
-Ejem… pues… decidí venir pasear un rato por aquí… ¿Qué están haciendo?
-Pues… Raquel y yo estamos buscando por un lugar para almorzar…
-¡¡¡Qué curioso!!! ¡¡¡Yo también!!! Si gustan almorzamos los tres, ¿Qué les parece?-, yo invito.-, dice Gervasio.
-Eres muy amable, Gervasio.-, dice Viviana, sonriente.
Entonces, se detienen al puesto de comida china donde Gervasio, cortésmente, paga la cuenta de ellas, y se dirigen a buscar asiento.
En ese momento, se aparece una muchacha joven [Mariana Pajón], vestida con una sudadera amarilla, con la inscripción “Colombia” por la parte de atrás. La chica busca un lugar para sentarse….
-Mira, Viviana, allí tenemos a una de las atletas… de la delegación de Colombia…-, dice Raquel, señalando a la chica.
Por esas coincidencias de la vida, la muchacha se sienta junto con Viviana, Raquel y Gervasio. Raquel busca hacerle conversación. Gervasio no dice nada. Está fascinado de estar rodeado de tanta mujer hermosa.
-Hola, ¿Tú representas a Colombia, verdad? ¿En qué disciplina?-, dice Raquel a la jugadora.
-Yo practico BMX, carreras de bicicleta… tengo la prueba la próxima semana.-, responde la chica.
-Vaya… es una disciplina muy peligrosa… llena de adrenalina pura…-, interviene Viviana.
-Si, pero, a mi me encanta… ¡¡¡Y espero que pueda conseguir un Oro para mi país!!!-, exclama la chica.
-Oye, hay un “Pub” muy bueno por aquí cerca, ¿Les interesaría ir?-, pregunta Raquel a los demás.
-¡¡¡Por supuesto, estoy gustosa por ir a ese lugar!!! ¡¡¡A propósito, yo soy Marina!!!-, exclama la muchacha.
-Mucho gusto, Marina… yo soy Viviana, ella es mi amiga Raquel y él… es Gervasio… un amigo.-, dice Viviana.
-En un placer.-, dice Marina guiñándole el ojo a Gervasio.
-El gusto es mío estar rodeado de tanta mujer hermosa…
Las chicas sonríen al chico.
En ese momento, Viviana reconoce a Gervasio a otro atleta [Sebastián Crismanich], vistiendo una sudadera celeste, con la inscripción “Argentina” que también busca por un lugar para sentarse…
-¡¡¡Hola, guapo!!! ¡¡¡Aquí hay asiento para ti, también!!!-, exclama Raquel, guiñándole el ojo al chico.
El atleta no se resiste al sensual guiño de tan hermosa muchacha que, de inmediato, se reúne con los demás. El atleta se sienta nervioso, de estar rodeado de tanta mujer hermosa, cruzando las piernas revelando sus muslos seductores.
-Oye, guapo, ¿Cómo te llamas?-, pregunta Raquel, guiñándole el ojo al atleta.
-Ejem… me llamo Sebastián…-, responde Sebastián, el atleta, mientras suspira por el guiño de la hermosa Raquel.
-Veo que eres de la delegación de Argentina… ¡¡¡Yo también soy Argentino!!! ¿De qué parte eres?-, pregunta Gervasio.
-Pues… ejem… yo soy de Corrientes… ¿Y tú?-, responde Sebastián.
-Yo soy del Barrio Belgrano, de Buenos Aires… e hincha del “Boca Juniors.”-, responde Gervasio.
-Yo soy fanático del viejo y humilde “Deportivo Mandiyú” de Corrientes… jejejejeje.-, responde Sebastián.
-A propósito, Sebastián, ¿Qué disciplina practicas? -, interviene Viviana, cruzando las piernas sensualmente.
-Ejem… bueno… yo practico Taekwondo.-, responde el atleta.
-¡¡¡Vaya!!! ¡¡¡Me acuerdo que una vez, tomé clases de Taekwondo, pero, los abandoné después que obtuve el cinturón amarillo!!!-, exclama Gervasio.
-¿Y por qué los abandonaste?-, pregunta Raquel, cruzando las piernas.
-Es que… ejem… me creaba conflictos con la telenovela que veía…-, responde Gervasio, avergonzado.
-¿Dejaste tus clases de Taekwondo por una telenovela? ¡¡¡No puedo creerlo!!!-, pregunta Marina.
-No podía evitarlo… la protagonista me parecía bellísima…-, responde Gervasio, con las mejillas sonrojadas.
-Oye, muchacho, si necesitas retomar tus clases de Taekwondo… yo me ofrezco a ayudarte…-, dice Sebastián.
-Bueno, gracias, señor Sebastián.-, responde Gervasio.
-¡¡¡Oigan, muchachas!!! ¿Y ustedes a que se dedican?-, pregunta Marina a las bellísima Raquel y Viviana.
-Pues, nosotras somos periodistas. Yo trabajo en una revista deportiva y venimos a cubrir los Juegos.-, dice Raquel.
-Ejem… en realidad, yo solo vine a acompañar a mi amiga Raquel…-, dice Viviana, avergonzada.
-Es que mi amiga Viviana es muy modesta pero, ella es una gran escritora… más bien, trabaja “free lance.”-, dice Raquel.
-¿Y tu, muchacho?-, dice Marina, coqueteándole a Gervasio.
-¿Yo? Ejem… yo estudio arquitectura… y estas son mis vacaciones…-, dice Gervasio, avergonzado.
-Bueno, entonces, aprovecha para irme a ver en mi carrera de Bicicross.-, dice Marina, en tono coqueto.
-¡¡¡Y a mi, en mi competencia de Taekwondo!!! ¡¡¡Quiero que mis compatriotas me den su apoyo!!!-, exclama Sebastián.
-Si, claro. No estaba más.-, responde Sebastián, mirando de reojo, el seductor cruce de piernas de Viviana. Ella sonríe.
Entonces, esa noche, ellos deciden pasar por el pub “The Green Man” donde se toman unas cervezas y escuchan música, grandes clásicos de artistas ingleses: “Our house… in the middle of the street…”, del grupo Madness, ó “West end girls”, del grupo Pet Shop Boys. Gervasio no despega sus ojos de Viviana, mientras ella le sonríe coqueta.
Rato después, Marina, la bella atleta, regresa a su apartamento, donde tiene una sorpresa. Es su padre, Don Richard Pabón [Richard Gere], un hombre de cabello canoso abundante, ojos rasgados y contextura gruesa…
-¿Papá? ¡¡¡No puedo creerlo!!! ¡¡¡Papi!!! ¡¡¡Qué tal!!! ¿Cuándo fue que llegó?-, exclama Marina, con los ojos de emoción.
-Llegué esta tarde… ¡¡¡Quería darte la sorpresa!!!-, exclama Don Richard.
-¡¡¡Y vaya que me diste la sorpresa!!!
-Así es, quiero ver como mi bella hijita se gana la Medalla de Oro en Bicicross…
-Gracias, papito. Te cuento que hoy conocí a dos nuevas amigas… se llaman Raquel y Viviana…
En ese momento, Don Richard tiene un presentimiento al escuchar los nombres de Raquel y Viviana…
-Perdón, hijita, ¿Dijiste Raquel y Viviana?
-Así es. Raquel es de aquí, y trabaja como reportera en una revista de deportes… ¡¡¡Me va a hacer una nota!!! Y Viviana es escritora “free-lance”… es australiana pero, vive en New York…
-Pues, me alegra que te vaya bien… pero, no te olvides que has venido aquí a competir y ganar una medalla.
-Lo sé, papito… lo tengo todo bien claro…. ¡¡¡Ay, qué emoción volverte a ver!!!-, exclama Marina, abrazando fuertemente a su padre.
Al día siguiente, Raquel y Viviana están en el Apartamento, cuando de pronto, suena el timbre de la puerta principal. Viviana se dirige a abrir la puerta. Al abrirse la puerta, se esclarece la imagen de Don Richard. La hermosa Raquel se emociona…
-¿Papá? ¡¡¡Como estás!!! ¡¡¡Qué emoción verte!!!-, exclama Raquel, con los ojos brillosos de la emoción.
-Hola hijita… ¿Cómo está mi hijita consentida? Te traje un regalo.-, dice Don Richard, guiñándole el ojo a su hermosa hija.
-Oh, gracias, papito… ¡¡¡Qué emoción verte!!! Mira, quiero presentarte a alguien.-, exclama Raquel, abrazando fuertemente a su padre.
En ese momento, Viviana ingresa a la sala y se sorprende al ver a Raquel abrazando a Don Richard.
-Hola, Vivi, quiero presentarte a mi padre… Don Richard Pabón.-, dice Raquel.
Viviana y Don Richard se miran estupefactos.
-Perdón, ¿El es tu papá?-, exclama Viviana.
-Así es… él es mi papito precioso…-, dice Raquel, haciéndole caricias a Don Richard.
-Perdón, no me siento bien… permiso…-, dice Viviana, retirándose del Apartamento. Don Richard da alcance a Viviana.
En la entrada del Hotel, Don Richard le habla a Viviana…
-¡¡¡Viviana, hija, déjame que te explique…!!!-, exclama Don Richard.
-No hay nada de qué explicar… papá.-, responde Viviana.
-No sé como pude enredarme con tres mujeres a la vez…
-¿Tres mujeres? ¿De cuales tres mujeres estás hablando?
-De las madres de mis hijas… perdóname… Viviana… no sabía que Raquel y tú fueran amigas…
-¡Snif! Bueno, ahora entiendo porque Raquel y yo teníamos una bonita consaguinidad… ¡¡¡Si somos hermanas!!!
-¡Snif! Perdóname, yo nunca pensé en hacerles daño a mis hijas… simplemente, las cosas se dieron de esta manera…
-¿Sabes, papá? ¿Por qué mejor no te reúnes con tu otra hija y me dejas en paz?-, exclama Viviana.
Entonces, la hermosa pero, confundida muchacha da la media vuelta y se retira de la presencia del hombre.
Viviana todavía confundida por la asombrosa revelación de su padre, camina por las calles londinenses, cuando de pronto, se encuentra con Gervasio. El chico suspira al ver a la hermosa Viviana…
-Hola, Viviana, ¡¡¡Qué milagro que nos volvemos a encontrar!!! Pero, ¿Por qué estás triste?-, dice Gervasio.
-¡Snif! Acabo de enterarme de una triste revelación…
-¡¡¡Vamos, ánimo, la vida es una, hay que disfrutarla!!! ¿Qué te parece si nos vamos a pasear por Londres?
-No lo sé… no estoy de ánimos para pasear…
-¡¡¡Vamos, quita esa mala cara!!! ¿Si?-, responde el chico, guiñándole el ojo. Entonces, la expresión de Gervasio levanta de ánimos a Viviana y decide aceptar su propuesta de pasear por las calles de Londres.
Entonces, Gervasio y Viviana toman un bus turístico que los lleve por los lugares turísticos de la ciudad: La Torre de Londres, el Big Gen, y por supuesto, llegan justo a tiempo para llegar al Palacio de Buckingham y presenciar el cambio de guardia…
-¡¡¡Vaya!!! ¡¡¡Qué porte, qué elegancia, se manejan esos guardias!!! ¡¡¡Es impresionante!!!-, exclama Viviana.
-Perdón, ¿Me estabas hablando?-, pregunta Gervasio, distraído, mirando las piernas de Viviana.
-¿No estás viendo el cambio de guardia?
-Se me hace algo aburrido… no sé porque le hacen tanta publicidad… prefiero contemplar tu belleza.-, dice Gervasio.
-Ya, no seas tan exagerado…-, sonríe Viviana, haciendo un gesto coqueto.
-Es que eres una mujer muy hermosa Viviana…-, responde el chico, mientras contempla el hermoso rostro de la chica.
-Gracias, tú también eres muy guapo.-, dice Viviana, guiñándole el ojo.
-¿En serio te parezco un chico guapo? Yo me veo un tipo normalito… jejejeje.
-¡¡¡Bah!!! ¡¡¡No seas modesto, seguro que en Argentina te lloverán admiradoras!!!
-Pero, ninguna es tan bella como tú… Viviana…
En ese momento, Gervasio no se contiene y acaricia suavemente la larga cabellera de la hermosa muchacha.
-¿Qué estás haciendo?-, pregunta la chica, sospechosa.
-¡¡¡Nada!!! ¡¡¡Estaba emparejando tu cabello porque el viento lo está despeinando!!! ¡¡¡Disculpa!!!
-Perdón, ¿Continuamos haciendo el viaje?-, dice Viviana.
-Bueno… está bien… ¿Nos vamos al Hyde Park?-, dice Gervasio.
Entonces, ellos vuelven a tomar el bus turístico con dirección al Hyde Park.
Finalmente, ellos llegan al Hyde Park, un enorme parque dividido por el Lago Serpentine, donde tienen varias atracciones y se realizan varios conciertos de rock. Ellos contemplan el Memorial de Diana, Princesa de Gales, un anillo de piedra oval…
-No puedo creer que la princesa Diana se haya muerto… todavía no puedo digerir la noticia…-, dice Viviana.
-¡¡¡Pero, si se murió hace más de 10 años!!!-, exclama Gervasio.
-Aún así, me niego a creer lo que le sucedió… era una mujer admirable… ¡¡¡Snif!!! Discúlpame, pero, ver este lugar me pone tan sensible… lo siento.
-No te preocupes. ¿Por qué no nos vamos mejor a otro lugar? ¡¡¡El parque es grande!!!
Entonces, Gervasio y Viviana siguen caminando por el parque. Se averiguan que en ese lugar, se presentarán algunas competencias Olímpicas, además que hay colocadas pantallas gigantes para que se puedan ver los eventos en conjunto. Viviana opina hace un comentario:
“Me parece buena idea reunir a la gente para ver los Juegos Olímpicos… es una costumbre que se está perdiendo por culpa de la tecnología… ahora los puedes ver en un “tablet” ó por Internet, solo… ¡¡¡No hay nada que ver los Olímpicos viendo en compañía de tus amigos y familiares más cercanos!!!”
-Tienes razón… no hay nada como ver los Olímpicos junto con otras personas…-, dice Gervasio, mirando de reojo las seductoras piernas de Viviana, -A propósito, Viviana, este Viernes es la Ceremonia de Apertura, ¿Qué te parece si los vamos a ver juntos… los dos? Podemos venir aquí al Parque ó verlos en un “Pub.”
-No es mala idea… oye, tengo hambre… tengo ganas de comer unos “Fish & Chips.”
-Está bien… vamos a preguntar si hay un buen restaurante por ahí.
Entonces, le preguntan, en Inglés, a un caminante por ahí quién les indica la dirección donde se consumen los mejores “Fish & Chips” de la ciudad, y deciden caminar hasta el Restaurante. Ella pide “Fish & Chips” mientras que él pide un “Sunday Roast”, con carne, ensaladas y las tradicionales “Yorkshire Pudding.”
-La verdad, no le veo la gracia a este plato… ¿Qué tiene de especial un plato de pescado frito con papas fritas?-, dice Gervasio.
-Es lo más típico que hay en la ciudad… a mi me gustan los “Fish & Chips…” y se disfrutan más si se comen en Londres.
-Mi plato no está mal… estos panecillos no están nada mal… hummm…-, dice Gervasio, probando un bocado.
Gervasio y Viviana se miran a los ojos sin decirse nada. Y así, ellos siguen disfrutando de Londres y sus alrededores, hasta que él, cortésmente, deja a Viviana en su Hotel…
-La he pasado muy bien, Gervasio… gracias por el paseo.-, dice Viviana, sonriente.
-De nada. El paseo se disfruta mucho más con tan buena compañía.-, dice el chico.
-Espero que podamos vernos nuevamente…
-Si, claro… hay otros lugares que quisiera conocer contigo… ¡¡¡Londres es una ciudad fascinante!!!
-Por supuesto… no faltaba más… bueno, tengo que pasar a casa…
-¿Me das un besito en la mejilla?-, dice el chico, colocando su mejilla de lado.
Entonces, Viviana le da un beso en la mejilla a él. Gervasio se ruboriza por el beso de la hermosa Viviana. Los dos se despiden y toman rumbos opuestos.
Finalmente, Viviana se reúne en el apartamento junto con la exuberante Raquel, vestido con solo un “baby doll” transparente…
-Hola Viviana, ¿Dónde estuviste?-, pregunta Raquel.
-Estuve con Gervasio, ¿Te acuerdas de él? Estuvimos paseando por la ciudad.-, responde Viviana.
-Me alegra. Ese chico me cae bien… deberíamos invitarlo a salir tan seguido…
-Oye Raquel, ¿Y tu… ejem… papá? ¿Dónde está?
-Regresó a su Hotel… a propósito, lo sé todo Viviana… sé toda la verdad…
-¿En serio? ¿Y como lo sabes?
-Mi padre me lo dijo… no te preocupes… ¿Y sabes? ¿No te acuerdas que mi mayor anhelo era tener una hermana? Pues, me siento muy halagada que tú seas la hermana que siempre anhelé a querer…
-Yo también me siento bien de tener una hermana como tú…
Raquel y Viviana se abrazan fraternalmente.
-Oye, a propósito, me han dado entradas para ver la Ceremonia Inaugural de los Olímpicos…
-¿En serio? ¡¡¡Esas son difíciles de conseguir!!! ¿Cómo lo conseguiste?
-¿No sabes que tengo mis influencias por mi trabajo? ¿Qué dices?
-Está bien… uno no puede perderse de una oportunidad como esta, ¿Verdad?
-Si, claro. Puedes invitar a Gervasio… tengo una entrada extra para él.
Viviana vuelve a abrazar a su hermosa hermana Raquel.
Finalmente, llegó la noche esperada, celebrando la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos “Londres 2012.” Viviana ha asistido por invitación de su hermana Raquel, y también, Gervasio ha asistido. También, ha asistido Don Richard, a pesar que Viviana está incómoda con su presencia.
-Buenas noches, Raquel… ¿Cómo estás, hijita?-, dándole un beso en la mejilla a su bella hija Raquel.
-Hola papito, te salvé un asiento… mira, aquí está Viviana y un amigo nuestro, Gervasio.
-Hola Gervasio… hola Viviana… hijita…-, dice Don Richard, estrechando la mano con Gervasio.
-Hola… papá.-, responde Viviana, tímidamente.
En ese mismo instante, se apagan las luces y comienzan las ceremonias, donde el actor Kenneth Branagh cuenta la historia de Inglaterra, te muestran apartes de la Revolución Industrial…
-¿Qué te parece, la ceremonia? ¡¡¡Es impresionante!!!-, dice Raquel.
-No está mal… pero, yo todavía tengo grabada en mi mente la ceremonia de hace cuatro años, en Beijing.-, dice Gervasio.
En ese momento, aparece el cómico “Mr. Bean” haciendo una parodia de la película “Carros de Fuego.”
-No me da nada de risa… me parece muy ridículo… ¡¡¡Dañaron la ceremonia con él!!! ¡¡¡Si que la hacen larga, yo ya quiero que entren a desfilar los Atletas!!!-, exclama Gervasio.
-A mi me parece muy divertido…-, responde Raquel, en tono coqueto.
Y, entonces, aparecen desfilando las diferentes delegaciones Olímpicas, encabezadas por los griegos. Después, van desfilando las delegaciones, en órden alfabético, comenzando con la “A”… y llegó el turno de Argentina, con su abanderada, la jugadora de Hockey, Luisana Aymar, capitana de las “Leonas”…
-¡¡¡Grande, Luciana!!! ¡¡¡Grandes, “las leonas”, ojalá ganemos las de Oro!!!-, exclama Gervasio.
-Miren… ¡¡¡Allí está Sebastián, desfilando en la delegación!!!-, exclama Raquel, y le toma una foto.
Después, es el turno de Australia, con su abanderada, Lauren Jackson, jugadora de Baloncesto…
-Mira, Viviana, los atletas de Australia… ¡¡¡Qué emoción!!! ¿Verdad?-, dice Don Richard.
-Así es, papá… sobretodo, extraño mucho a mamá… ¡¡¡Snif!!!
-Y ella, ¿Cómo está?-, pregunta Don Richard.
-Supongo que debe estar muy bien… con su segundo marido… -, responde Viviana.
-¡¡¡Miren!!! ¡¡¡Allí está Marina, la colombiana, junto con los atletas de su país!!!-, exclama Raquel, señalando a los atletas colombianos que hacen su entrada por el estadio. Don Richard no puede ocultar su emoción al ver desfilar a su otra hija…
-¡¡¡Snif!!! Qué orgullo ver desfilar a una de mis hijas allí…-, opina Don Richard.
-¿Perdón, papá? ¿Qué has dicho?-, pregunta Viviana.
-¡¡¡Snif!!! ¡¡¡No puedo negarlo pero, Marina es hermana de ustedes…!!!-, exclama Don Richard.
Raquel y Viviana se miran sorprendidas al descubrir que Marina es su media hermana.
Y así, van desfilando las diferentes delegaciones que representan las Naciones de todos los confines del planeta… América, Asia, Europa, Africa y Oceanía… ¡¡¡Y llegó el turno de la delegación del Reino Unido!!! Raquel brota una lágrima de la emoción de ver desfilar a sus atletas, portando la bandera del Reino Unido… ¡¡¡Snif!!!
-¡¡¡Allá estamos nosotros!!! ¡¡¡Ojala ganemos muchas medallas!!!-, exclama Raquel, señalando a los atletas británicos.
Así, terminó el desfile de atletas, y por eso, se pasó la siguiente fase: El encendido de la llama Olímpica. Hubo mucho misterio sobre el atleta que iba a encender la llama Olímpica… cuando en ese momento, se aparecieron un grupo de jóvenes atletas que cargaban pequeñas antorchas y caminaban por todo el estadio… finalmente, llegaron a una candelabro en el suelo, y de repente, estos comenzaron a encenderse, al mismo tiempo que se levantaban para formar un “pebetero”… ¿Original, no? Y al final, después de unas palabras del presidente del Comité Olímpico Internacional, Paul McCartney interpretó su versión de “Hey Jude” que puso a cantar a todo el estadio…
-¡¡¡Estuvo espectacular, majestuoso!!! ¡¡¡El encendido de la llama Olímpica, estuvo muy Original… y Paul McCartney… se llevó todos los aplausos…!!! ¡¡¡Genial!!! ¡¡¡No pudieron haber empezado mejor los Juegos!!!-, exclamó Raquel.
-Así es, fue una ceremonia entretenida… aunque un poco larga…-, responde Viviana.
-Lo único que quiero es que Argentina gane muchas Medallas… y también, Australia y el Reino Unido.-, dice Gervasio.
-Lo que más me enorgullece es haber pasado un momento agradable con mis dos bellas hijas.-, dice Don Richard.
Así, comenzaron, los Juegos Olímpicos de “Londres 2012.”
-¿Perdón, papá? ¿Qué has dicho?-, pregunta Viviana.
-¡¡¡Snif!!! ¡¡¡No puedo negarlo pero, Marina es hermana de ustedes…!!!-, exclama Don Richard.
Raquel y Viviana se miran sorprendidas al descubrir que Marina es su media hermana.
Y así, van desfilando las diferentes delegaciones que representan las Naciones de todos los confines del planeta… América, Asia, Europa, Africa y Oceanía… ¡¡¡Y llegó el turno de la delegación del Reino Unido!!! Raquel brota una lágrima de la emoción de ver desfilar a sus atletas, portando la bandera del Reino Unido… ¡¡¡Snif!!!
-¡¡¡Allá estamos nosotros!!! ¡¡¡Ojala ganemos muchas medallas!!!-, exclama Raquel, señalando a los atletas británicos.
Así, terminó el desfile de atletas, y por eso, se pasó la siguiente fase: El encendido de la llama Olímpica. Hubo mucho misterio sobre el atleta que iba a encender la llama Olímpica… cuando en ese momento, se aparecieron un grupo de jóvenes atletas que cargaban pequeñas antorchas y caminaban por todo el estadio… finalmente, llegaron a una candelabro en el suelo, y de repente, estos comenzaron a encenderse, al mismo tiempo que se levantaban para formar un “pebetero”… ¿Original, no? Y al final, después de unas palabras del presidente del Comité Olímpico Internacional, Paul McCartney interpretó su versión de “Hey Jude” que puso a cantar a todo el estadio…
-¡¡¡Estuvo espectacular, majestuoso!!! ¡¡¡El encendido de la llama Olímpica, estuvo muy Original… y Paul McCartney… se llevó todos los aplausos…!!! ¡¡¡Genial!!! ¡¡¡No pudieron haber empezado mejor los Juegos!!!-, exclamó Raquel.
-Así es, fue una ceremonia entretenida… aunque un poco larga…-, responde Viviana.
-Lo único que quiero es que Argentina gane muchas Medallas… y también, Australia y el Reino Unido.-, dice Gervasio.
-Lo que más me enorgullece es haber pasado un momento agradable con mis dos bellas hijas.-, dice Don Richard.
Así, comenzaron, los Juegos Olímpicos de “Londres 2012.”
De esta manera, Viviana asiste junto con Gervasio, su hermana Raquel y su padre Don Richard a alguna de las disciplinas en el Parque Olímpico. Gracias a las influencias de Raquel, pues, logran asistir a las salas de prensas donde comparten un momento con los atletas. La primera semana estuvieron en el parque acuático, para las competencias de la Natación. Allí fueron testigos de la sorprendente ascenso del nadador francés Yannick Agniel, y el record Olímpico del norteamericano Michael Phelps.
-Ese Phelps es un mounstruo… ¡¡¡Con qué facilidad nada en el agua!!!-, exclama Gervasio.
-Comenzó lento… pero, después, fue agarrando fuerza y confianza…-, dice Viviana.
-Además, que está guapísimo. El francés Agniel no está mal, tampoco.-, dice Raquel, suspirando por el nadador.
También, se dieron el lujo de asistir a la final masculina del torneo de tenis, en Wimbledon, donde se enfrentó el británico Andy Murray, frente al gran favorito Roger Federer. Raquel alentaba por un triunfo de Andy Murray, mientras que los demás, la acompañaban a alentar a sus atletas favoritos. Al final, Andy Murray ganó la Medalla de Oro, sin atenuantes…
-¡¡¡No puedo creerlo!!! ¿Qué le pasó a Federer? ¡¡¡Murray le ganó con facilidad!!!-, exclamó Don Richard.
-No importa… igual, me alegra por Andy, no solo le dio una Medalla a mi país, sino también, es buen chico.-, dice Raquel.
-¡¡¡Y me alegra que Del Potro haya ganado una Medalla de Bronce!!! ¡¡¡Bien por él!!!-, exclama Gervasio.
Raquel estaba emocionada de escuchar “God Saved the Queen” durante la ceremonia de entrega de Medallas.
También, compartieron con los jugadores del “Dream Team” del Basketball de los Estados Unidos. Más bien, los jugadores se coqueteaban con las hermosas Raquel y Viviana.
-Chicos, ¿Qué es lo que más desearían tener, a parte de la Medalla de Oro Olímpica?-, pregunta Raquel.
-Pasar una noche de pasión contigo… amorcito.-, responden todos al unísono, haciendo gestos coquetos, mientras contemplan el seductor cruce de piernas de la bellísima Raquel.
Y también, entrevistaron al gran atleta jamaiquino Usaín Bolt:
“¿Aceptarías salir conmigo? ¡¡¡Mi record y mi Medalla de Oro por una cita contigo!!!”
Raquel le hizo un gesto coqueto al talentoso atleta.
Pero, Viviana estaba pendiente del otro Londres, aquel Londres oculto que mantienen al margen de los turistas, y más cuando ella presencia una perturbadora escena de un grupo de jóvenes adolescentes, agrediendo a un pobre mendigo sin piernas, que solo tocaba su flauta para ganarse unos cuántos centavos, “solo por hacer demasiado ruido”…
-¡¡¡No puedo creerlo!!! ¿No se dan cuenta que ese hombre está indefenso? ¡¡¡Tenemos que ayudarlo!!!-, exclama Viviana.
-No, Viviana, mejor no nos metamos… dejémoslo aquí…-, dice Gervasio, conteniéndola.
-¡¡¡No puedo estar parada aquí y sin hacer nada!!! ¡¡¡Vamos a ayudarlo!!!-, exclama Viviana.
Entonces, Viviana y Gervasio ayudan al pobre hombre que yace tendido en el piso y lo ayudan a poner en su patineta...
-Tranquilo, buen hombre, ya se fueron esos… ejem… muchachos. ¿Qué pasó?-, dice Viviana.
-¡¡¡Snif!!! ¡¡¡Yo solo quiero ganarme la vida!!! ¡¡¡No le hago daño a nadie!!!-, exclama el joven mendigo.
-Buen hombre, ¿Tienes hambre? Queremos invitarte a almorzar.-, dice Viviana.
-¿En serio? Gracias, señorita… es usted un ángel… y una muchacha muy hermosa.-, responde el joven.
Entonces, Viviana y Gervasio acompañan al hombre, hasta un restaurante, pero, al ver al joven mendigo, ningún restaurante exclusivo quieren recibirlos: “¿Dónde está su humanidad?”
Gervasio le jala del brazo y retira a Viviana y al joven mendigo de allí.
-¡¡¡No puedo creer como la gente es tan injusta con los pobres!!! ¿Está bien, muchacho?
-Si, estoy bien… gracias por su ayuda señorita… no sé como agradecerle esto que usted hace por mí…
-No me gusta ver sufrir a la gente. A propósito, yo soy Viviana, y él es Gervasio.-, dice Viviana.
-Mucho gusto. Yo soy Nikolae de Rumania.-, responde el joven mendigo estrechando las manos con Viviana y Gervasio.
-¿Y ahora que hacemos, Viviana?-, pregunta Gervasio.
-No podemos dejar a este buen hombre aquí… yo creo que mejor sería llamar a Raquel para que nos recoja.-, dice Viviana.
-¡¡¡No puedo creer como la gente es tan injusta con los pobres!!! ¿Está bien, muchacho?
-Si, estoy bien… gracias por su ayuda señorita… no sé como agradecerle esto que usted hace por mí…
-No me gusta ver sufrir a la gente. A propósito, yo soy Viviana, y él es Gervasio.-, dice Viviana.
-Mucho gusto. Yo soy Nikolae de Rumania.-, responde el joven mendigo estrechando las manos con Viviana y Gervasio.
-¿Y ahora que hacemos, Viviana?-, pregunta Gervasio.
-No podemos dejar a este buen hombre aquí… yo creo que mejor sería llamar a Raquel para que nos recoja.-, dice Viviana.
Gervasio le entrega su celular y, entonces, Viviana llama a su hermana. Entonces, la hermosa Raquel se aparece, exhibiendo una atrevida minifalda, desatando la admiración del joven Nikolae que quedó con la boca abierta…
-Raquel, hermana, han agredido a este hombre por hacer ruido… y no ha comido en días… ¿Podemos invitarle a comer algo?
-Si, claro, ayúdenme a subirlo a mi coche.-, dice Raquel, mientras le guiña el ojo a Nikolae.
Nikolae suspira por Raquel. Es cuando, Raquel, Viviana y Gervasio se llevan al joven hasta un restaurante donde invitan al joven a almorzar. El joven, agradecido, se come todo el almuerzo.
-¡¡¡Vaya, si que no has comido en muchos días!!! ¡¡¡No comas tan rápido que te vas a atragantar!!!-, exclama Raquel a Nikolae que sigue tragando sin cesar, mientras mira de reojo el seductor cruce de piernas de las hermosas Raquel y Viviana.
-Yo creo, hermanita, que debemos ayudar a este pobre hombre.-, opina Viviana.
-Seguro alguna institución podrá ayudarlo… veré si encuentro alguna cerca de aquí…-, dice Raquel.
-¿No crees que podríamos llevarlo a ver los Juegos?-, pregunta Viviana.
-¿Estás hablando en serio? ¡¡¡No creo que reciban bien a este hombre…!!!
-Podemos asearlo un poco y cambiarle de ropa, ¿Qué dices? ¡¡¡No puedo verlo sufrir…!!!-, exclama Viviana.
-Hummm… está bien… Viviana.
Entonces, al salir del restaurante, Viviana, Raquel y Gervasio se llevan a Nikolae al apartamento de ellas para asearlo y vestirlo, y, así, con sus influencias, Viviana logra que Nikolae los acompañe a ver a Marina Pabón, competir en el “BMX Track.”
En el “BMX Track”, Don Richard se encuentra con Gervasio y sus dos bellas hijas y se sorprende al ver a Nikolae…
-Hijas, ya va a empezar la presentación de Marina… ¿Quién es este joven?-, pregunta Don Richard.
-Se llama Nikolae y es invitado de Viviana.-, responde Raquel.
-Me pareció buena idea invitarlo… el pobre llegó de Rumania y no tiene a nadie.-, responde Viviana.
-Es un gesto muy noble de tu parte, hijita. Me alegra por ti.-, dice Don Richard.
-¡¡¡Vaya, si que no has comido en muchos días!!! ¡¡¡No comas tan rápido que te vas a atragantar!!!-, exclama Raquel a Nikolae que sigue tragando sin cesar, mientras mira de reojo el seductor cruce de piernas de las hermosas Raquel y Viviana.
-Yo creo, hermanita, que debemos ayudar a este pobre hombre.-, opina Viviana.
-Seguro alguna institución podrá ayudarlo… veré si encuentro alguna cerca de aquí…-, dice Raquel.
-¿No crees que podríamos llevarlo a ver los Juegos?-, pregunta Viviana.
-¿Estás hablando en serio? ¡¡¡No creo que reciban bien a este hombre…!!!
-Podemos asearlo un poco y cambiarle de ropa, ¿Qué dices? ¡¡¡No puedo verlo sufrir…!!!-, exclama Viviana.
-Hummm… está bien… Viviana.
Entonces, al salir del restaurante, Viviana, Raquel y Gervasio se llevan a Nikolae al apartamento de ellas para asearlo y vestirlo, y, así, con sus influencias, Viviana logra que Nikolae los acompañe a ver a Marina Pabón, competir en el “BMX Track.”
En el “BMX Track”, Don Richard se encuentra con Gervasio y sus dos bellas hijas y se sorprende al ver a Nikolae…
-Hijas, ya va a empezar la presentación de Marina… ¿Quién es este joven?-, pregunta Don Richard.
-Se llama Nikolae y es invitado de Viviana.-, responde Raquel.
-Me pareció buena idea invitarlo… el pobre llegó de Rumania y no tiene a nadie.-, responde Viviana.
-Es un gesto muy noble de tu parte, hijita. Me alegra por ti.-, dice Don Richard.
Así, pues, ellos se acomodan en las gradas para poder ver la carrera de BMX donde la hermosa Marina, compitiendo por Colombia, gana en la Gran Final de la competición femenina, ganando la Medalla de Oro. Raquel y Viviana felicitan a Marina…
-Qué emoción, ver juntas a mis tres hijas…-, dice Don Richard, con orgullo, abrazando a sus tres hijas.
-Perdón, papá, ¿Qué quieres decir con eso que tienes tres hijas?-, responde Marina, confundida.
-Marina… hija… Raquel y Viviana son tus medias hermanas…-, responde Don Richard.
-¿En serio? ¿Tengo dos hermanas? ¡¡¡No puedo creerlo!!!-, exclama Marina, perpleja.
-Pues, qué suerte que tengas de hermanas a dos mujeres tan buenas y hermosas como ellas…-, interviene Nikolae.
En ese momento, llaman a Marina para que se prepare para recibir la Medalla de Oro. Así, ellos se sientan en las gradas donde miran con orgullo, a Marina colgarse la Medalla Dorada en la competencia de BMX, mientras entonaba con mucho orgullo, el Himno Nacional de Colombia. Es así, que la prensa, de Colombia y otros países, perseguían a Marina para notas de prensa y entrevistas.
Pero, el gran día, no para allí, puesto que Sebastián Mandich, el argentino, también gana el Oro en su competencia de Taekwondo. Entonces, Sebastián invita a Gervasio y los demás para una gran fiesta de celebración.
-¡¡¡Qué emoción!!! ¡¡¡No puedo creer estar frente a un Medallista Olímpico!!!-, exclama Gervasio, mientras abraza fuertemente al exitoso atleta de su país.
Así, en unos días, se celebró la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos en “Londres 2012” con una majestuosa ceremonia, donde apareció el Príncipe Harry de Inglaterra en el palco de honor en reemplazo de la Reina Isabel II. Raquel suspira por el Príncipe Harry:
“Qué guapo es el Príncipe, ¿Verdad?”
La ceremonia se reaunudó con un sentido homenaje a John Lennon y su tema “Imagine”, donde, también, interpretaron el grupo Madness con “Our House”, y los Pet Shop Boys con “West End Girls.” La nota la marcaron las bellísimas integrantes de las “Spice Girls” que deleitaron al público con su belleza y sensualidad. Nikolae, Gervasio y Don Richard quedaron boquiabiertos al presenciar a las hermosas artistas inglesas. Así, se dieron por concluidos los Juegos Olímpicos en Londres 2012… y después… de vuelta a la rutina…
Finalmente, llegó el día que Viviana tiene que retornar a New York, donde se despide, en pleno aeropuerto, de su hermana Raquel, su padre Don Richard, y de sus nuevos amigos Gervasio y Nikolae…
-La he pasado muy bien, pero, como todo… ¡¡¡Ahora de vuelta a la rutina!!!-, exclama Viviana.
-¿No has pensado escribir un libro de toda esta experiencia?-, pregunta Raquel.
-No es mala idea… han sucedido muchas cosas que bien podría ser material para un libro.-, dice Viviana.
-Como te he dicho varias veces, sería todo un honor leer un libro tuyo.-, dice Raquel.
-Cuídate mucho, hijita… ¡¡¡Y no olvides ponerte en contacto seguido!!!-, interviene Don Richard.
-Gracias, papá. Cuídate mucho, también… espero que no tenga más hermanos por aquí.-, dice Viviana.
-No te preocupes. Yo solo tuve tres bellas hijas.-, dice Don Richard.
-A propósito, ¿Dónde está Marina?-, dice Gervasio.
Finalmente, llegó el día que Viviana tiene que retornar a New York, donde se despide, en pleno aeropuerto, de su hermana Raquel, su padre Don Richard, y de sus nuevos amigos Gervasio y Nikolae…
-La he pasado muy bien, pero, como todo… ¡¡¡Ahora de vuelta a la rutina!!!-, exclama Viviana.
-¿No has pensado escribir un libro de toda esta experiencia?-, pregunta Raquel.
-No es mala idea… han sucedido muchas cosas que bien podría ser material para un libro.-, dice Viviana.
-Como te he dicho varias veces, sería todo un honor leer un libro tuyo.-, dice Raquel.
-Cuídate mucho, hijita… ¡¡¡Y no olvides ponerte en contacto seguido!!!-, interviene Don Richard.
-Gracias, papá. Cuídate mucho, también… espero que no tenga más hermanos por aquí.-, dice Viviana.
-No te preocupes. Yo solo tuve tres bellas hijas.-, dice Don Richard.
-A propósito, ¿Dónde está Marina?-, dice Gervasio.
En ese momento, se aparecen Marina y Sebastián, cargando sus medallas de Oro, y despidiéndose de la hermosa Viviana.
-Gracias, Viviana, por todo… ¡¡¡Y no no te pierdas!!!-, exclaman Marina y Sebastián.
-Así es… y felicitaciones a ustedes por conseguir su sueño Olímpico.-, dice Viviana.
-Ejem… cuídate mucho, Viviana… eres una gran muchacha y mereces ser feliz.-, interviene Nikolae.
-Gracias, Nikolae. Espero que Raquel pueda cuidarte mucho.-, dice Viviana.
-No te preocupes, Viviana, Nikolae estará en buenas manos.-, dice Raquel, guiñándo el ojo.
En ese momento, la hermosa Viviana se encuentra cara a cara con Gervasio…
-¡¡¡Ejem!!! ¡¡¡Han sido las dos semanas más inolvidables de mi vida!!! ¡¡¡Gracias, Viviana!!!-, exclama Gervasio.
-Gracias a ti, también, Gervasio… apareciste justo en el momento que más te necesitaba.-, dice Viviana.
-¿Será que nos volveremos a encontrar?-, dice Gervasio, suspirando por ella.
-Cuenta con ello.-, responde Viviana.
De pronto, ella le guiña el ojo, emocionando a Gervasio. Entonces, Viviana siente el llamado para abordar y es cuando, en una emotiva despedida, ella se abraza de sus hermanas Raquel y Marina, su padre Richard y sus nuevos amigos. Así, mientras ingresa a la Terminal, Viviana ve a lo lejos a sus amigos que le hacen adiós, rogando que solo sea un “hasta pronto”, agradeciéndole por estas dos maravillosas semanas que ha disfrutado en la ciudad de Londres, Inglaterra, y finalmente, aborda el avión de regreso a su rutina en la ciudad de Londres.
Dos años después…. Viviana, finalmente, presenta su libro, en una librería de New York, donde relata su experiencia viviendo en Londres durante la celebración de los Juegos Olímpicos en Londres 2012, donde recibe una gran ovación entre los asistentes a la presentación. Rato después, en la firma de libros…
-Perdón, ¿A nombre de quién firmo el libro?-, pregunta Viviana, con la cabeza gacha.
-Fírmalo a nombre de… Gervasio.
Entonces, Viviana levanta la mirada y ve esclarecerse la imagen de Gervasio.
-¿Gervasio? ¡¡¡Qué sorpresa!!!-, dice Viviana, emocionada.
-Acabo de comprar tu libro… buena idea de relatar nuestra experiencia allí…
-Fue una experiencia interesante, la cuál, me permitió retomar mi pasión por la escritura.
-¿Qué vas a hacer después de la Presentación?
-Pues… no tengo nada importante que hacer… ¿Por qué lo preguntas?
-Quería invitarte a cenar un rato, claro, si no es molestia…
-Para nada… sería todo un honor almorzar contigo.-, responde Viviana, mientras le hace un gesto coqueto.
El chico suspira por la hermosa Viviana, y entonces, ambos deciden almorzar juntos en un bonito restaurante de la ciudad. Es así, que ambos deciden iniciar un bonito romance que comenzó, hace dos años, durante dos semanas en Londres.
FIN






















me encan´tó gervasio, muy bien la eleccion del guapo. Me imaginé bien a Peter allá.
ReplyDeleteMe gusta esa iniciativa tuya que siempre haces historia en momentos de la actualidad, el mundial, las oliampiadas, me gustó eso de mezclar realidad (como lo de la presencia del principe harry) y ficcion,
me gustó ver datos reales como lo de lady di. La historia se ve normal, una historia que bien pòdria haber pasado. Me gustó el final. Te felicito.
gracias, me alegre que te haya gustado Gervasio... sabia que te iba a gustar la elección (jejejeje). :) :)
ReplyDeleteTengo pensado incluir a Peter Lanzani en otras historias cortas, pero, bueno, eso lo anunciaré cuando las tenga finalizadas.
El proposito de la historia es reflejar el sentido de compañerismo y hermandad entre las familias ante un evento deportivo, igual que "Entre goles y amores" y "Unidos por un balón." De hecho, Rachael Finch también inspiró un personaje en "Entre goles y amores." :) :)
Me encanta Rachael Finch... se merecía un protagónico, así sea una historia corta... quizás, le dedique otras historias cortas para este ciclo. :) :)
Saludos,
Renzo
Excelente historia, cada vez que leo tus relatos me enamoro jejeje este relato me trajo a la mente la historia de una amiga que también se fue de viaje y encontró al amor de su vida! la verdad muy bien escrita muy buena historia me enamore de Gervasio jejejje!! Saludos :)
ReplyDeleteHola, que grata sorpresa, muchas gracias por leer y me alegra que te haya gustado este relato y que el relato te haya identificado con la historia de tu amiga. Este relato lo escribí tomando como inspiración las Olimpiadas de Londres 2012 y algunas notas que encontré sobre el evento. La historia de amor se fué dando a medida que iba escribiendo pensando en la protagonista. :)
DeleteSaludos,
Renzo