"Renata Kimble: La Fugitiva"


“Renata Kimble: La Fugitiva”



Introducción: Es una versión libre de la serie de televisión “El Fugitivo”, emitida de 1963 a 1967, y producida por Quinn Martin. La Doctora Renata Kimble, injustamente acusada de asesinato, está cerca de descubrir la verdad sobre el asesinato de su esposo. Recordando a la clásica canción "Runaway" de Del Shannon.

Personajes:


* Renata Kimble (Foto: Altair Jarabo)


* La oficial Samantha Gerard (Foto: Tuba Buyukustun)


* Rubén, el campesino (Foto: Rubén Muñoz)


* Oficial Julius (Foto: Juli Fábregas)

* Sykes (Foto: Robinson Díaz)

* Elisa (Foto: Alessandra Denegri)

* Teniente Brown (Foto: Al Pacino)



***Canción: “Runaway”. Autores: Del Shannon y Max Crook. Intérprete: Del Shannon (1961)



(* Agradecimientos a Kathy de Croacia por recomendar a la actríz Tuba Buyukustun *)

Nombre: Renata Kimble. Profesión: Doctora. Destino: Cadena Perpetua. La Doctora Kimble está acusada por asesinar a su esposo. Pero, en realidad, Renata Kimble es inocente. El día que ella descubrió el cuerpo de su marido, vio salir de su casa a un hombre manco. Pero, la vida le ha dado una oportunidad de hacer justicia… y buscar al verdadero culpable para probar su inocencia. Por eso, la bellísima muchacha se embarca en una búsqueda por todo el país en busca del verdadero culpable, para poder probar su inocencia, adoptando diferentes identidades en cada lugar donde frecuenta, sin saber que su larga búsqueda está llegando a su fin… 


+++

Mientras tanto, en la ciudad de Chicago, la oficial Samantha Gerard, una atractiva mujer de cabello negro y enormes ojos redondos, llevando el cabello recogido con un moño, está sentada cruzando sensualmente sus lindas y torneadas piernas, despertando el deseo desenfrenado de su Jefe, el malhumorado teniente Brown. El Policía suspira por el sensual cruce de piernas de la atractiva policía…

-¿Le sucede algo, Jefe?-, pregunta la bellísima policía.
-¡¡¡Ejem!!! Oficial Samantha Gerard, ¿Puede pasar a mi oficina, por favor?-, responde el tímido Jefe de Policía.

La atractiva policía ingresa al Despacho del Jefe de Policía, donde toma asiento, volviendo a cruzar sensualmente sus lindas y torneadas piernas. El Jefe de policía se pone nervioso al contemplar a tan hermosa policía.

-¡¡¡Uf!!! Hace calor aquí, ¿Verdad?-, pregunta el Policía, nervioso.
-Yo no siento calor, teniente Brown.-, responde Samantha Gerard.
-¡¡¡Ejem!!! Bueno, oficial Gerard, la llamaba porque necesito saber si usted sabe algo sobre Renata Kimble…
-Pues, no he podido encontrarla, Jefe. ¡¡¡Parece que se la tragó la tierra y es que es muy hábil la condenada!!! ¡¡¡Es probable que haya huido a alguna frontera!!!
-No creo… yo creo que Renata Kimble está aquí en los Estados Unidos… ¡¡¡Y más cerca de lo que imaginamos!!!
-¿Por qué está tan seguro?
-No me pregunte, señorita Gerard… más bien, ¿Quiere que le de mi opinión? Yo creo que usted se ve más bonita con el cabello suelto… uf…-, responde el teniente de policía, en tono coqueto.

La Oficial Gerard pide permiso para retirarse de la oficina del Capitán Brown y se dirige al ascensor donde se encuentra con su compañero, el Oficial Julius.


-¿Qué te mandó a buscar el Jefe?-, pregunta el Oficial.
-Pues, nuevamente, me pregunta por Renata Kimble.-, responde la bellísima policía.
-Si, claro. Es muy hábil como hermosa la muchacha…
-¿No me digas que te gusta Renata Kimble?
-No me vas a negar que es una mujer hermosa. Pero, dime, ¿Estas celosa?
-¿Celosa, yo? ¿De una criminal, fugitiva de la ley?
-¿Y si Renata Kimble haya dicho la verdad y realmente sea inocente?
-¿Tu crees el cuento ese que Renata Kimble sea inocente? Pues, a mi no me importa…
-La verdad, cada vez que lo pienso, creo que Renata Kimble tiene razón y no mató a su marido… mira, se trata de una mujer ejemplar, una excelente Doctora, humanitaria, incluso, nunca cobraba a sus pacientes si era pobre… además amaba a su marido… es más, yo entendería que el marido fuera el millonario… pero, es que su marido era un mantenido, que aspiraba a ser artista… ¿Por qué ella iba a matarlo, entonces?
-Yo creo que te gusta Renata Kimble…
-¿Y si me gusta? ¿Hay algo de malo?
-No, nada. Mejor voy a tomar una taza de café. Necesito pensar donde podría estar Renata Kimble.
-Te acompaño.-, responde Julius, mientras los dos se dirigen a la Cafetería de la jefatura.


+++


Por su parte, la bellísima Doctora Renata Kimble camina por la carretera hacia Dixon, un pueblo ubicado a unas millas de Chicago, continuando en su búsqueda por encontrar al verdadero culpable. En ese mismo instante, se detiene una camioneta “Chevrolet” del año 50, sonando la canción “Runaway” de Del Shannon a todo volumen, mientras que el conductor canta la pegajosa melodía: 


“I wonder/ wah, wah wah, wonder why / why, why, why, she ran away/ yes, and I wonder,
a-where she will stay-ay,
my little runaway,
run, run, run, run, runaway.”

De pronto, el conductor detiene su camioneta y se impresiona por la belleza exótica de Renata. El suspira por ella.

-Hola, preciosura, ¿Qué estás haciendo aquí, caminando solita? ¿A dónde vas?-, pregunta el conductor.
-Voy al pueblo.-, ella responde seriamente.
-Sube, preciosura, yo voy para allá.
-Bueno, gracias. Es usted muy amable.
-¡¡¡Vamos, no me trates de usted!!! ¡¡¡Mi nombre es Rubén!!!
-Está bien… Rubén… mi nombre es… Renata… ejem… Renata Morrison…

Entonces, la bellísima Renata coloca su mochila en la parte de atrás de la camioneta y se siente en el asiento del copiloto, donde cruza sensualmente las piernas. El chico suspira profundamente por el sensual cruce de piernas de tan hermosa muchacha y comienza a sudar aparatosamente…

-¡¡¡Uf!!! ¡¡¡Hace calor aquí!!! ¿Verdad?-, pregunta el conductor, nervioso, al ver a Renata.
-Yo no siento calor.-, responde Renata, haciendo un gesto coqueto.
-Pues, pondré un poco de música. ¡¡¡Me encanta Del Shannon, es mi cantante favorito!!!
-¿Quién es ese señor?
-¿No sabes quién es Del Shannon? ¡¡¡Es uno de los grandes intérpretes del rock ‘n’ roll!!! ¡¡¡El es el intérprete de “Runaway”!!! ¿A poco no has escuchado esa canción?

Entonces, con una mano, Rubén sintoniza, nuevamente, “Runaway”, el gran éxito del cantante Del Shannon: 


“I wonder/ wah, wah wah, wonder why / why, why, why, she ran away/ yes, and I wonder,
a-where she will stay-ay,
my little runaway,
run, run, run, run, runaway.”

-Claro que conozco esa canción… solo que no sabía quién la cantaba…-, respondía Renata.
-¡¡¡Yo la toco todos los días con mi banda…!!!-, exclama Rubén.
-¿Tienes una banda?
-Si, claro. Tocamos todos los fines de semana. El resto de días, pues, trabajo en la granja de mi familia.
-Me gustaría escucharte tocar con tu banda.
-Si, claro. Cuando gustes, nos reuniremos y tocaremos especialmente para tí, linda muchacha.
-Eres muy amable.-, responde Renata, guiñándole el ojo a Rubén. Rubén suspira por ella.

Entonces, con música de Del Shannon y otros clásicos del rock ‘n’ roll, continúa el viaje de regreso a Dixon, Illinois.


+++


Al llegar a Dixon, ellos se detienen en el Consultorio Médico. De pronto, una exuberante muchacha, de cabello negro, y vestida con minifalda y bata blanca, se acerca a Rubén para besarlo y acariciarlo, poniendo celosa a Renata…

-¡¡¡Mi amor, te estaba esperando!!!-, exclama la bellísima Doctora, acariciando al Campesino.
-Hola, mi amor, quiero presentarte a Renata Morrison. Ella viene a hospedarse por unos días y quiero que le ofrezcas un lugar para hospedarse. Renata, quiero presentarte a la Doctora Elisa Roberts… la doctora del pueblo.

Elisa y Renata estrechan las manos.

-Mi amor, quisiera saber si tienes algún trabajito que ofrecer a Renata…-, dice Rubén, llenando de caricias a su bellísima novia.
-Pues, estaba buscando por una secretaria urgentemente… ¿Has trabajado en algún consultorio medico, antes?-, dice Elisa.
-¡¡¡Ejem!!! La verdad, necesito trabajar… además que busco un lugar para vivir… jejejeje-, dice Renata.
-Perfecto, entonces, empezamos de inmediato. Y por el hospedaje, no te preocupes, te puedes hospedar en la casa de Hospedaje de la señora Mariana… la renta es buena.
-Gracias, mi amor. Por eso, te quiero tanto.-, responde Rubén, dándole besitos y caricias a su bellísima novia. 

Elisa le hace un gesto coqueto a su novio, excitándolo aún más. Renata se pone nostálgica al ver a tan feliz pareja, pensando en su marido muerto.


+++


De esta manera, la Doctora Elisa se dirige hacia su consultorio medico para mostrarle los archivos de los pacientes. Nuevamente, al leer las historias clínicas, vuelve a Renata muy nostálgica por su trabajo y se pone a leer con detenimiento…

-Elisa, ¿Tú le das a un paciente diabético este medicamento?
-Si, claro. El genérico es barato.
-Pero, es más que confirmado que ese medicamento provoca insuficiencia cardiaca… hay otro medicamento mejor…
-¡¡¡Bah, pero, es muy caro!!! ¡¡¡Es una persona muy pobre!!!
-Pero, tú eres Doctora puedes pedir muestras gratis al laboratorio y regalárselas al paciente.
-¿Estás loca? Eso lo que me pides es imposible.
-Yo.. ejem… quiero decir, que una amiga Doctora hace eso todas las veces con sus pacientes.
-¡¡¡Quizás esas cosas funcionen en la gran ciudad, pero, aquí en el campo, todo tiene sus limitaciones!!! ¡¡¡Además, tú no eres Doctora, no tienes ningún derecho de exigir que es lo que yo hago con los pacientes…!!!

Renata, entonces, prefiere no discutir con la Doctora y continúa organizando los archivos de los pacientes…

-A propósito, ¿Qué pasa con la señora Franklin?-, pregunta Renata.
-¡¡¡Bah!!! ¡¡¡Esa es una vieja hipocondríaca!!! ¡¡¡Siempre quejándose!!! ¡¡¡Yo le receto unos “Tic Tac” y asunto arreglado!!!
-Hummm… según su historia clínica, yo creo que tiene algo grave… necesitaría hacerse unos chequeos…
-¡¡¡Oye, mejor deja en paz a mis pacientes!!! ¡¡¡Sé muy bien lo que estoy haciendo!!! ¿Okay? 

Renata prefiere callar y sigue organizando los archivos, pero, por más que lee, se da cuenta que la Doctora ha realizado el tratamiento equivocado… pero, con tal de no revelar su verdadera identidad, pues, prefiere callar y no decirle nada.


+++


Pero, la bellísima fugitiva no se resiste al remordimiento y es entonces que maquina un plan para ayudar a los pacientes. Averigua por Internet del nombre de un medicamento que no cause insuficiencia cardiaca en pacientes diabéticos, y escribe a las farmaceúticas solicitando muestras.

En primer lugar, ella decide practicarle unos análisis de sangre, al mismo tiempo que redacta unos “scans” (utilizando el sello y el recetario de Elisa) para entregárselo a la anciana. 

Pero, como la señora Franklin se siente insegura de ir a sus análisis, es cuando Renata se ofrece llevarla al Hospital… acompañados por Rubén… y utiliza sus habilidades para lograr que la señora reciba el trato específico… siempre procurando esquivar a los Guardias de Seguridad por temor a no ser reconocida. Y es cuando, logre encontrar más muestras del nuevo medicamento, para aplicarlo a los pacientes.


+++

Mientras tanto, de vuelta en la ciudad de Chicago, el oficial Julius conversa en su auto-patrulla con la oficial Gerard. El policía suspira por su bellísima acompañante.


-Nunca me he fijado lo hermosa que eres… el jefe tiene razón… te ves más bonita con el cabello suelto.-, dice Julius.
-¿Me puedes dejar tranquila?-, responde Samantha Gerard, haciéndole un gesto coqueto con discreción.
-Está bien. A propósito, ¿Se te antoja algo para tomar? ¡¡¡Yo tengo hambre, voy a buscar comida!!!
-Quiero una “Soda” de Dieta.-, responde la bellísima policía, cruzando sensualmente sus lindas y torneadas piernas.
-Está bien. Recordé que estás a Dieta. Bueno, permiso, voy a buscar algo para comer. Ya vengo.

Entonces, sale de la patrulla para dirigirse rumbo a un puesto de Hot-Dogs. El policía decide esperar que el vendedor atienda a un hombre con gabardina. De pronto, el policía descubre que el hombre no tiene un brazo y en ese momento, se acuerda de las declaraciones de Renata Kimble: El asesino no tenía un brazo. Julius mira detenidamente al hombre y se da cuenta que sus señas coinciden con las del presunto asesino del esposo de Renata Kimble. El hombre mira a Julius con suspicacia…

-¿Le sucede algo? ¿Por qué me mira? ¡¡¡No me tenga lástima!!! ¿Está bien?-, dice el hombre sin brazo.
-Nada, solo tenía curiosidad por saber como perdió el brazo…-, responde Julius.
-Pues, lo perdí cumpliendo en la línea del deber. Fui Policía.-, responde el hombre.
-¡¡¡Oh, colega!!! ¡¡¡Yo también soy Policía!!! ¡¡¡Soy el oficial Marcus Julius!!!-, dice el oficial, mostrándole su placa.
-Mucho gusto. Mi nombre es Robinson Sykes.
-¿Supongo que usted está al tanto del caso de Renata Kimble?
-He leído en las noticias sobre ese caso… ¿Por qué lo pregunta? ¿Piensa que yo soy el asesino del esposo de esa mujer?
-No estoy diciendo nada… solo le estoy haciendo conversación, colega…
-¡¡¡Mejor me voy!!! ¡¡¡No me gusta perder el tiempo en tonterías!!!

Robinson Sykes se retira de la presencia del Policía, pero, el Policía reacciona en actitud suspicaz, y regresa a la patrulla para pedirle a su bellísima compañera para seguir a ese hombre. Julius enciende el motor para seguir al sospechoso…


-¿Qué pasa, Julius? ¿Quién es ese hombre?-, pregunta Samantha.
-¡¡¡Es el hombre que Renata Kimble alega que asesinó a su esposo!!! ¡¡¡Estuvo conmigo hace un rato y se puso nervioso cuando le pregunté sobre Renata Kimble!!! ¡¡¡Hay que investigarlo!!!

Entonces, los policías deciden seguir, con absoluta discreción, al misterioso hombre sin brazo pero, en una luz roja, el hombre desvía su auto perdiendo contacto. De todos modos, Julius decide realizar un extensivo chequeo en los archivos de Sykes… todo… las infracciones… su comportamiento… incluso, su historial médico… pero, no encuentra nada… Sykes tiene el record limpio ante la ley, como ex Policia ó Ciudadano.


+++

Varios dias después, Renata recibe en el Consultorio a una mujer con su hijo que sufre un accidente jugando al fútbol. Inevitablemente, Renata se sensibiliza con el caso y es cuando decide que ella misma examinarlo. Y le hace algunos análisis de rayos X. 


“A ver… hummm… el análisis muestra que la factura es leve, así que no hay necesidad de enyesarlo, pero, necesita utilizar un inmovilizador por unas semanas para después, iniciar terapia de rehabilitación."

La señora, agradecida, comienza a empezar con el tratamiento de su hijo.


Y en ese mismo instante, Renata recibe los resultados de los análisis de la Señora Franklin. Ella los abre con insistencia y comienza a deducir el resultado… hummm...… para su pesar, la señora Franklin un tumor maligno en el pulmón que necesita ser extirpado, y hay que llevarla con urgencia al Hospital.

-¡¡¡Un momento!!! ¿Qué es lo que están haciendo?-, interviene la Doctora Elisa.
-La señora Franklin está muy grave… ¡¡¡Tiene un tumor maligno que necesita ser extirpado!!!-, responde Renata.
-¿Cómo saben eso?-, pregunta Elisa.
-¡¡¡Ejem!!! Renata me mostró unos análisis…-, intervino Rubén, mostrándole el papel con los resultados.
-¿Análisis? ¿Quién ordenó estos análisis?-, pregunta Elisa.
-¡¡¡Ejem!!! ¡¡¡Eso no es importante, ahora lo que importa es internarla y conozco de un buen cirujano que puede ayudarla!!! ¡¡¡No hay tiempo que perder!!!-, exclama Renata, saliendo del consultorio.

Pero, Elisa la contiene.

-Un momento, he hecho una pregunta y quiero que me responda: ¿Quién ordenó estos análisis? Que yo sepa, yo no he autorizado nada a la señora Franklin. Oye, ¿No me diga que usted…?-, dice Elisa.
-¡¡¡Tenía que hacerlo!!!-, dice Renata.
-¿Y por qué usted tenía que hacerlo, ah?-, exclama Elisa, indignada.
-¡¡¡Por qué no podía soportar la duda de su condición y usted, que es Doctora, deberías preocuparse más por la salud de tus pacientes y que tengan el tratamiento adecuado!!!-, dice Renata.
-¡¡¡Yo hago con mis pacientes, lo que quiero!!!-, dice Elisa.


-¡¡¡Ellos la buscan por una solución a sus problemas y creen en usted!!! ¿Por qué usted no puede ayudarlos? ¿Dónde quedó su humanidad, sus ganas de ayudar a los demás? ¡¡¡No puedo creer que usted sea tan insensible y despreocupada con sus pacientes!!! ¡¡¡La verdad, me da lástima, Doctora Elisa, si se le puede llamar Doctora a usted…!!!-, dice Renata.

-¡¡¡Elisa!!! ¡¡¡No puedo creer que seas capaz de ser tan insensible con tus pacientes!!! ¡¡¡Me has decepcionado!!! ¡¡¡Y ahora nos vamos al Hospital para llevar a la Señora Franklin. Si gustas, puedes acompañarnos. Es tu deber.-, dice Rubén.

Entonces, Rubén y Renata se dirigen a subir a la camioneta del 50, cuando en ese momento, Elisa reacciona.


“¡¡¡Esperen!!! ¡¡¡Ustedes tienen razón!!! ¡¡¡Voy con ustedes, necesiten la ayuda del Médico de cabecera de la paciente!!! ¡¡¡Pero, nos vamos en mi auto, es más rápido!!!”

Entonces, Elisa, Rubén y Renata llevan a la Señora Franklin en el auto de Elisa con dirección al Hospital St. Anthony en Rockford. Elisa maneja por la carretera, mientras que Rubén enciende la radio donde se escucha “Runaway”, el éxito de Del Shannon: 


“I wonder/ wah, wah wah, wonder why / why, why, why, she ran away/ yes, and I wonder,
a-where she will stay-ay,
my little runaway,
run, run, run, run, runaway.” 

Por su parte, Renata le busca hacer conversación a la señora Franklin.

Pero, llegando al Hospital, ellos son sometidos al trato burocrático del personal, alegando que no querían hacerse responsables por tratarse de una persona mayor, además, exigen por el pago de los honorarios. Pero, Renata se enfurece y exije que se le interne lo antes posible… pero, las enfermeras le piden por su seguro médico.


“No se preocupen que aquí la Doctora Elisa será la responsable de los honorarios del Hospital.”


La Doctora Elisa, pues, no le queda más remedio que seguir la corriente a Renata y aceptar ser la responsable del pago, y es, entonces, logran internar a la Doctora Franklin. Pero, de pronto, Renata divisa a unos guardas de seguridad y ella agacha la mirada y busca salirse del lugar.

-¿Te sucede algo, Renata?-, pregunta Elisa, preocupada.
-Creo que es hora de retirarnos de aquí…-, dice Renata, tiritando del miedo.

Y es cuando Rubén mira un aviso en el televisor buscando a la Doctora Renata Kimble, fugitiva de la ley. Rubén logra reconocer a la fugitiva: 


“¿Renata Kimble? Pero, si es… ¡¡¡Renata!!! ¡¡¡Renata!!!” 

Renata logra escapar del lugar, siempre agachando la mirada para no ser reconocida.

-¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡La chica que me recomendaste es Renata Kimble, una fugitiva por la ley!!! ¡¡¡Como se te ocurre hacerme esto, Rubén!!! ¡¡¡En que lío me has metido!!!-, exclama Elisa, dándole una palmada en la cabeza… ¡¡¡Auch!!!
-Te juro que ella no tenía aspecto amenazador… te lo juro… ¡¡¡Qué ingenuo fui!!!-, exclama Rubén.
-Eso explica sus conocimientos en la medicina… ¡¡¡Tenemos que avisar a las autoridades de inmediato!!!-, dice Elisa.

Pero, antes de llamar a la policía, de pronto, una de las enfermeras le notifica que la señora Franklin está fuera de peligro, gracias a que pudieron traerla al Hospital a tiempo. En ese momento, Rubén piensa en Renata.

-Renata… ejem… gracias a ella, se salvó la señora Franklin…-, dice Rubén.
-Pero, tú sabes que Renata es…-, explica Elisa.
-Es cierto, pero, no podemos negar que ha salvado una vida…
-¡¡¡No olvides que es buscada por la ley!!! ¡¡¡Y hasta dio un nombre falso!!!
-Pero, ha realizado una acción que tú, siendo su Doctora, debiste haber hecho… pero, no hiciste… Renata tiene razón: ¿Dónde quedaron tu compasión y responsabilidad con tus pacientes? Creo que deberías aprender mucho de Renata Kimble.

Rubén se retira de la presencia de Elisa, dejando a la Doctora pensativa.


+++

Mientras, Renata Kimble logra salir del Hospital sin lograr ser atrapada, cuando de pronto, ella reacciona impávida al encontrar a nada más ni nada menos que… Robinson Sykes, el hombre sin brazo. Finalmente, su búsqueda ha llegado a su fin. Está cara a cara con el asesino de su esposo.

-¡¡¡Usted!!! ¡¡¡Usted!!! ¡¡¡Usted mató a mi esposo!!!-, exclama Renata.
-¿De qué está usted hablando? ¡¡¡Jajajajajajajajaja!!! ¡¡¡No diga disparates!!! ¿Acaso tiene pruebas?-, pregunta Sykes.
-Mi palabra es la mejor prueba, así que ahora mismo iremos a la jefatura para aclarar todo a las autoridades!!!
-¡¡¡Usted no puede hacer nada, lindura!!! ¡¡¡Lo que tiene de rica, lo tiene de bruta!!!

Entonces, Renata comienza a ponerse agresiva y se lanza contra el malvado hombre y comienza a sujetarlo, pero, el hombre, siendo más fuerte logra zafarse con rapidez. Renata vuelve a lanzarse contra él pero, él la tira de un manotazo contra el piso… ¡¡¡Puafff!!! Renata está inconsciente, contra el piso. El hombre traga saliva y comienza a mirarla con morbosidad: 


“Al fin, te encontré, mamacita… oh, qué rica que estás doctorcita… tuve que hacerlo, tuve que matar a tu marido porque estorbaba… pero, al fin eres mía… ¡¡¡Mía!!!” 

Sykes comienza a acariciar el hermoso cuerpo de Renata.


+++


Paralelamente, Sykes no cuenta que los detectives Julius y Samantha logran conseguir la órden para requisar su apartamento y encuentran una cantidad de fotos, algunas ampliadas a gran escala, y recortes de Renata en todo el apartamento, y una inscripción en una pared, escrita en Inglés, parafraseando una frase de la canción “Runaway” de Del Shannon: 


“I wonder,
a-where she will stay-ay,
my little runaway,
run, run, run, run, runaway.”

-¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡Este hombre está obsesionado por Renata Kimble!!!-, exclama Samantha.

Y una foto incrimatoria: La foto de bodas de Renata cortando la cabeza del marido.

-¡¡¡Eso es!!! ¡¡¡Sykes vive obsesionado por Renata y por eso, le dolió mucho su boda…!!! ¡¡¡Y por eso, no lo dudó ni un instante para matar a su marido-, deduce el policía Julius.
-No entiendo… pero, si Sykes mató al esposo de Renata Kimble, ¿Por qué permitió que la arrestaran y culparan de su asesinato?-, pregunta Samantha.

Y es cuando siguen requisando el apartamento. 

Encuentran un viejo anuario de “High School”: Sykes era el “nerd” mientras que Renata era la chica popular más popular del colegio. Es cuando, ellos reciben una llamada de la Central para decirles que encontraron a Renata Kimble en Rockford. Samantha y Julius se suben a su auto y se dirigen a la ciudad de Rockford, Illinois.

+++ 

Por su parte, Sykes sigue en su perverso acto de morbosidad, mientras acaricia el hermoso cuerpo de Renata. En ese momento, ella se despierta asustada mientras que el hombre la sostiene fuertemente. 

-¿Usted? ¡¡¡Help!!! ¡¡¡Help!!! ¡¡¡Ayuda!!! ¡¡¡Ayuda!!!-, exclama Renata, mientras que Sykes la contiene fuertemente.
-¿No te acuerdas de mí?-, dice el hombre mirándola con ojos de degenerado.
-¡¡¡Si, usted es el hombre que mató a mi marido…!!!
-¡¡¡Tenía que hacerlo!!! ¡¡¡No podía soportar verte con ese imbécil!!!
-¿Por qué? ¿Por qué?
-¿No te acuerdas de mí? Yo era el chico “nerd” de la clase, inteligente, estudioso, pero, tímido e introvertido. Y tú, tan solo eras la más bella del colegio, la “Homecoming Queen”, la más popular, la más deseada… todos querían estar contigo… y yo también, pero, no me pelabas, siempre me despreciaste por feo, narizón…
-Pero, ¿Qué pasó?
-¡¡¡Por tu culpa!!! ¡¡¡Porque me despreciabas por feo!!! ¡¡¡Después del colegio, me fue muy mal… me casé y me divorcié… me metí a Policía, solo para descubrir que no era lo que necesitaba… y me salí!!! ¡¡En cambio, tú, la Doctorcita, siempre la buena, la dulce, la buena samaritana, la exitosa!!! ¡¡¡Y eso no lo soportaba!!! ¡¡¡Pero, no te voy a hacer nada!!! ¡¡¡Porque a pesar de todo, yo te sigo amando!!! ¡¡¡Por qué cada vez sigues tan… ejem… apetitiva!!! 

Entonces, el hombre traga saliva y junta sus labios para forzarla a besar, cuando en ese momento, se aparece Elisa: 

“¿Qué está pasando aquí? ¡¡¡Deje en paz a esta mujer, degenerado!!!” 

Sykes mira a la hermosa Elisa con ojos de desmedida fascinación.

-Y tú, ¿Quién eres, preciosura? ¿Has venido a ver como deseo a esta hermosa mujer?-, pregunta Sykes.
-¡¡¡Deje a Renata Kimble en paz!!!-, exclama Elisa.
-¡¡¡Elisa!!! ¡¡¡Help!!! ¡¡¡Help!!! ¡¡¡Ayúdame!!!-, exclama Renata, tratando de zafarse.

Elisa encuentra un palo de fierro y, entonces,, amenaza al hombre con pegarle si sigue atacando a Renata. Entonces, el hombre suelta a Renata y se acerca sigilosamente contra Elisa que sigue amenazando con el palo. De pronto, Renata reacciona y, por detrás, se lanza contra el hombre para atacarlo. Entonces, en medio del forcejeo, Elisa le golpea con el palo en las piernas del hombre dejándolo inconsciente, y después, le da un golpe en la cabeza. Elisa y Renata se abrazan.

-Elisa… ese hombre… ¡¡¡Ese hombre mató a mi marido!!! ¡¡¡Yo soy inocente!!!-, dice Renata.
-Te estaba buscando y cuando te vi con ese hombre, pues, quise reaccionar… vámonos, porque puede despertar en cualquier momento.-, responde Elisa, jalando del brazo a Renata.

Entonces, Renata y Elisa se suben al auto de ella donde los espera Rubén. Pero, rato después, Sykes despierta y rápidamente, detiene un auto para abrir la puerta y lanzar al conductor contra el piso, mientras que él, con un brazo, se dispone a perseguir a Renata y los demás. Y, finalmente, Sykes logra darles alcance, forzando a Rubén que acelerara su auto, comenzando la persecución por las calles de Rockford, Illinois…. Hasta llegar a un edificio en construcción.

Renata y Elisa se bajan del auto con Rubén quienes ingresan a la contrucción. Sykes también detiene el auto y comienza a seguirlos. Rubén trata de detener al malvado hombre, pero, en una pelea, es Sykes la que deja inconsciente a Rubén. Y se va detrás de Renata y Elisa. Sykes hace su mejor imitación de villano de Hollywood: 

“Come on… come on… whenever you are… vengan…. Vengan… donde estén ustedes…” 

Y Elisa y Renata llegan a un “dead end”, un callejón sin salida.

-¡¡¡Uy, Renata!!! Y ahora, ¿Qué hacemos? ¡¡¡Estamos atrapadas!!!-, exclama Elisa, angustiada.
-¡¡¡No mires hacias abajo, Elisa!!! ¡¡¡Tienes que tener paciencia!!!-, exclama Renata.
-¡¡¡Pero, si es un hombre muy peligroso!!!
-¡¡¡Bah!!! ¡¡¡Solo tiene un brazo, en cambio, nosotras tenemos dos!!!

En ese momento, se acerca el peligroso Sykes haciendo un gesto de degenerado…

-¡¡¡Jajajajaja!!! ¿Qué es lo que tenemos aquí? ¡¡¡”Double your pressure, double your fun!”!!! ¡¡¡Dos lindas chicas solo para mí!!!-, exclama el malvado hombre mirando a las dos muchachas con excesivo morbo.
-¡¡¡No te tenemos miedo, Sykes!!! ¡¡¡Tú tienes un brazo, pero, nosotras tenemos dos…!!!-, exclama Renata.
-¡¡¡Pero, yo tengo maña y fuerza que es lo que importa!!! ¿Saben como me quedé sin brazo? ¡¡¡Quería conquistar a una hembrita rica como ustedes, pero, ella zafó, agarró una olla hirviendo y me lastimó el brazo!!! ¡¡¡Pero, esta vez, no voy a tomar precauciones!!! ¡¡¡Jajajajaja!!! ¿No saben todo lo que puedo hacer con un brazo?

En ese momento, se aparece la policía Samantha Gerard… 

“¡¡¡Alto ahí!!! ¡¡¡Es la policía!!!” 

-¿Otra? ¿Qué es esto una convención de mujeres hermosas?-, dice el maleante volteando para mirar las exuberantes piernas de la bellísima policía. 

Entonces, Renata aprovecha la distracción para lanzarse contra el maleante y darle una fuerte paliza. Elisa también comienza a golpear al malvado hombre… ¡¡¡Puafff!!! ¡¡¡Zaz!!! ¡¡¡Pum!!! ¡¡¡Oooing!!! ¡¡¡Crash!!! Provocando que Sykes caiga contra el piso. 

Renata le grita a la Oficial Samantha Gerard, señalando al hombre inconsciente.

-¡¡¡Ese hombre mató a mi esposo!!! ¡¡¡El fue!!!-, exclama Renata.
-¡¡¡Y quizo atacarnos a las dos!!!-, exclama Elisa.
-Lo sé, Renata, lo sé. El Departamento de Policía te debe una Disculpa…. Uf… ¡¡¡Qué alivio siento que toda esta pesadilla ha terminado!!!-, exclama Samantha Gerard.

En ese momento, viene el Oficial Julius, apuntando con el arma. Elisa le hace un gesto coqueto y le guiña el ojo al Policía. 

-¿Están ustedes bien?-, dice Julius, apuntando al hombre con su arma.
-Si, guapo, estamos bien. Este hombre feo y malvado quería abusar de unas pobres indefensas como nosotras… pero, menos mal que llegaste a rescatarnos.-, dice Elisa, volviendo a guiñar el ojo al Policía que se pone nervioso con los coqueteos de la bellísima Doctora.
-¡¡¡Ejem!!! ¡¡¡Julius no pierdas tiempo y tenemos que llevar a este hombre a la patrulla!!!-, exclama Samantha.
-¿Estás celosa, Samantha?-, pregunta Julius, haciendo un gesto coqueto.
-¡¡¡Estamos trabajando!!! ¡¡¡Además no soporto como otras chicas se coquetean contigo!!!-, exclama Samantha.
-Entonces, estás celosa… jejejeje.-, dice Julius. 

De inmediato, Julius levanta el cuerpo de Sykes, le aplica las esposas, y se lo llevan detenido hacia la patrulla. En ese momento, Rubén aparece y abraza fuertemente a Elisa.

-¡¡¡Elisa, mi amor!!! ¿Estás bien?-, pregunta Rubén.
-Si, estamos bien. Más bien, tienes que agradecer a la Oficial Samantha Gerard por su valiosa ayuda.-, responde Elisa.
-Gracias, señorita Policía.-, dice Rubén, con la mirada gacha.
-No es nada, guapo. Solo cumplía con mi deber.-, dice la sensual policía le hace un gesto coqueto y le guiña el ojo a Rubén. En ese momento, se aparece Elisa y le hace un gesto coquetos a Rubén.
-Amorcito, he sido una mala chica, ¿Me perdonas?-, dice Elisa, mientras se hace rulitos con su cabello. 
-Si, claro, amorcito. Te perdono… porque te amo, te amo con toda mi alma.-, responde Rubén.

Entonces, Elisa y Rubén se miran fijamente a los ojos y, de pronto, ambos juntan sus labios, lentamente, hasta llegar a besarse. Renata suelta una lágrima en su mejilla… snif… Samantha mira a Renata con extrañeza. 

-¿Sucede algo, Renata?-, pregunta Samantha.
-¡¡¡Snif!!! Pienso en mi marido… ¡¡¡Como lo extraño!!!-, exclama Renata con nostalgia.
-Pero, al menos, se ha hecho justicia…
-Pues, si, al menos, su muerte no ha sido en vano… ¿Y ahora qué?
-¿Cómo que ahora qué? ¡¡¡Eres una mujer libre!!! ¡¡¡Hemos retirado todos los cargos en tu contra!!! ¡¡¡Puedes hacer lo que quieras!!! ¡¡¡Puedes reiniciar tu vida!!!
-¿Mi vida? Mi vida no tiene sentido sin… snif… él…
-Vamos, Renata, eres muy joven todavía… tienes que seguir adelante con tu vida… ¡¡¡Animo!!! Quién sabe y encuentres otra ilusión en tu vida.-, dice Samantha, brindando consuelo a Renata.
-Gracias, eres muy amable.-, responde Renata.
-Renata… ejem… tú me has dado una valiosa lección en mi vida… no sé como pude haber reaccionado de esa manera con mis pacientes, pero, gracias a ti, recuperé mi moral y buenos principios. Gracias, Renata Kimble. -, dice Elisa.

Renata y Elisa se abrazan fraternalmente. Es cuando Rubén interviene para invitarlos a todos a su próximo concierto en el pueblo de Dixon. Así, Samantha y Julius, Elisa y Rubén, y también, Renata y el teniente Brown se dirigen rumbo a Dixon para el concierto, felices y contentos, dejando el pasado por detrás. 

FIN

Comments

  1. wow me encantó ese campesino¡

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  2. Sabía que te iba a gustar el campesino (jejejejeje), qué curioso que no digas nada del policía. También es de tus favoritos. :)

    Renzo

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