"La noche con Carolina"


 "La noche con Carolina"
Por: Renzo


INTRODUCCION: Esta historia fué publicada en el desaparecido foro de foronovelas de Nefertiti y tuvo una buena recepción. Cuando borraron el foro, pues, todos los mensajes desaparecieron, entre ellos, esta historia corta, y pensé que se me había perdido. Hasta que finalmente, encontré una copia y decidí re-publicarla aquí con nuevo elenco. La chica elegida como la imagen de Carolina, la sensual protagonista, es Leryn Franco, una hermosa deportista paraguaya que participó en los Juegos Olímpicos de Londres. Espero que les guste esta pequeña historia, sé que me salió algo... ejem... "sensual," así que...

***NOTA: LAS FOTOS DE LERYN FRANCO FUERON BUSCADAS GRACIAS AL BUSCADOR DE IMAGENES DE GOOGLE.COM, UTILIZADAS UNICAMENTE PARA FINES DE ILUSTRACION***

PROTAGONISTAS:

* Carolina... LERYN FRANCO
* Mario... PETER LANZANI
* Don Pancho... JULI FABREGAS


Mientras trabaja, Mario intenta adaptarse a una nueva vida, en un país extranjero, lejos de sus familiares y una vida por delante. Tan solo tiene contacto con sus compañeros de trabajo, como Jorge, un jovial muchacho.



-Oye Mario, ¿Qué vas a hacer esta noche?
-Pues descansar... el día ha estado muy agitado.
-¡Oye! ¡Van a trasmitir, por TV, un partido muy importante! ¿Qué te parece si vamos a verlo al restaurante de un amigo mío?
-No lo sé....
-¡Vamos! ¡Anímate, la vida no es solo trabajo, también, hay que disfrutarla y pasarla rico! ¿Qué dices?
-Hummm... está bien.-, responde Mario.
-Muy bien. Entonces, después de trabajar, nos vamos al restaurante de mi amigo. Vas a ver. Te vas a divertir. Así conoces algo de la vida nocturna en este país.

Mario está preocupado sobre si hizo bien en aceptar su invitación. El no acostumbra salir tan tarde en la noche. Total, es solo para ver un partido de  fútbol, por TV, ¿Qué de malo podría suceder? Mario acepta ir al restaurante-bar de Don Pancho.


Es una noche fría, pero, tranquila y serena. El restaurante está ubicado en una esquina, ubicada en un sector humilde en la ciudad. Las casas están sucias y en condiciones muy deprimentes. Mario está nervioso, porque teme que venga algún asaltante y lo vaya a asustar, pero, Jorge lo anima.

-No te preocupes, Mario, no va a pasar nada. Si estás conmigo, estás con Dios.

Mario se tranquiliza.

Ingresan al lugar, donde Jorge le presenta a Don Pancho, un carismático hombre de unos cincuenta años. Se sientan en la mesa, y de inmediato, Don Pancho les trae una botella de licor. Mario prefiere tomar gaseosa sin hielo, mientras que pide comida, y entonces, Don Pancho se dirige a la cocina para complacer a Mario.

Entonces, mientras miran el partido, por TV, Don Pancho les prepara un plato suculento, El partido estuvo intenso. Y se sirven la comida. Don Pancho se sienta con ellos, en la mesa, mientras cuenta sus anécdotas de cuándo era entrenador de fútbol en su pueblo... y en cada jugada, parecía dirigir a los jugadores... ¡Como si ellos lo escucharan a la distancia! 

Termina el partido pero, Don Pancho retiene, trayendo un cubilete con dados. Y entre tragos, pues, se pasaba el tiempo. Entonces, Jorge, un poco aburrido, le habla a su amigo Andrés.

-¡Oye Pancho! ¿Qué te parece si vamos al frente?
-¿Al frente? ¿Qué hay al frente?-, pregunta Mario, con curiosidad.
-Al lado están las chicas malas que hacen cosas buenas.
-¡No! ¡Allá no!-, exclama Don Pancho, con insistencia.
 
Mario siente las ganas de ir al lado.

-Parece un lugar interesante... ¿Nos vamos?-, exclama Mario.
-¡Oigan! ¿No quieren otra partidita de dados?-, interviene Don Pancho.

Pero, ni Mario ni Jorge le hicieron caso, y, entonces, prefirieron ir al frente.

Mario cruza la calle con Jorge, y tocaron la puerta a una casa abandonada, alumbrada con una tenue luz. Abren la puerta. Adentro estaba un bar, poco iluminado, donde habían algunas chicas conversando con algunos señores.

Los muchachos se acercan a una mujer, de unos 56 años, pero, aún se conservaba joven y lozana. Mario parece conocerla y la llama por su nombre.

-Perdón, Doña Hilda, necesitamos un servicio...-, exclama Jorge.
-Han llegado un mal día. Solo hay tres muchachas disponibles. Lo siento.-, responde Doña Hilda.

En ese momento, los ojos de Mario se voltearon hacia una bella muchacha, sentada en el sofá. Ella tenía cabello negro largo ondulado, lo cual, hacía resaltar sus hermosos y fulminantes ojitos marrones, y estaba vestida con prenda informal, chaqueta y pantalón jean, de color azul. Un "look", poco sensual, pero, no por eso, no dejaba de ser provocativa. De inmediato, Mario siente una sensación en el pecho, mientras veía como ella cruzaba sus delicadas piernas y conversaba con sus compañeras.... ¡Quiere estar con ella!

Jorge llama a la muchacha y ella se levanta del sofá. Mario estaba excitado al verla.

-Dime, Mario, ¿Te gusta la chica?-, pregunta Jorge.
-Si, claro. Ella está bien.-, responde Mario, mirándola. 

La chica lo mira coqueta.

-Muy bien, Doña Hilda, ¿Cuánto es?-, pregunta Jorge.
-Tiene que negociar con la muchacha.-, responde Doña Hilda.

Entonces, Jorge y la muchacha se hacen a un lado, para negociar, y, finalmente, cierran el trato.

-Muy bien, Mario, ya negocié la noche con la chica, y le dí una propina. Todo está bien. Cualquier cosa, me avisas, estaré al frente.

La chica mira a Mario, con desbordante deseo. Mario se excita y la mira, con ternura. Jorge se retira del lugar.

En el restaurante, Mario está solo con la chica...

-¿Como te llamas?-, pregunta Mario, haciéndole conversación.
-Me llamo Carolina.
-Gusto en conocerte... Carolina. Yo soy Mario. Eres muy bonita.
-Gracias.

Los dos se miran fijamente a los ojos sin decirse nada. El están nervioso. Parece que nunca antes había estado a solas con una chica, sobretodo con una chica tan linda como Carolina.

Y guiados por el deseo, se suben, por las escaleras... Mario busca acercarse más a ella y la abraza con sus fuerzas...

-Así me gusta, abrázame más fuerte.-, dice Carolina, con voz sensual. Ella le sonríe.

Llegan a la entrada. Carolina se detiene un rato, mientras que Mario ingresa al cuarto. Ella ingresa a sus "lockers" (casilleros) , donde deja sus pertenencias personales con llave, y después, ingresa a la habitación. Mario está frente a frente a una bella mujer.

-¿Puede darte un beso en la boca?

Entonces, ella, en un acto impulsivo, lo besa. El siente como los labios de ella rozan sus labios suavemente, y acaricia suavemente su bello rostro.

-¿Puedo quitarte la ropa?

Ella se sienta en la cama, y él le quita, poco a poco, sus botines negros. Le quiere quitar sus medias de lana pero...

-No, por favor. No me quites las medias. Tengo frío.-, exclama ella, asustada.

El la deja tranquila y se levanta de la cama. El desabotona sus blue jean, y ve como se deslizan rápidamente al suelo.

Poco a poco, él acaricia sus delicadas piernas, de arriba a abajo. Y después, vuelve a tomar su bello rostro y le quita rápidamente su chaqueta azul, mientras mira como cae rápidamente al suelo. La vuelve a besar en la boca. El se calma. Y comienza a desabotonar su blusa, pero, tiene problemas. Ella lo ayuda a desabotonar. 

Mientras ella se desabotona, suavemente, él besa lentamente su pecho desnudo, hasta que su blusa cae al piso. De repente, en un acto impulsivo, Mario comienza a besar todo su cuerpo, mientras le despoja de su ropa interior. Entonces, la quiere, la idolatra, la desea, y besa su cuerpo con deseo, mientras le quita la ropa.

De repente, comienza a sonar esa canción, apropiada para la ocasión, un vallenato del grupo colombiano "Los Inquietos". Mientras sonaba la bella melodía, ella cantaba con mucha pasión y sentimiento, mientras que él la miraba fascinado: 

"Regálame una noche llena de ternura, y deja que mis manos acaricien tu piel, si miedo que lo nuestro no es una aventura, como cualquier desliz que tuve en el ayer/.../solo tú y yo en la habitación, tú abrazándome y yo abrazándote/ serás para mí, y yo para tí/ y aunque en la mañana, te alejes de mí." (Autor: Nirlon Sánchez. Intérprete: Los Inquietos)

 la besa en la boca. Ella le responde el beso... el jadea mientras disfruta el momento. De repente, él se detiene...

-¿Te sucede algo?-, ella pregunta confundida.
-Nada. No me pasa nada.
-¿Quieres que conversemos?
-Está bien.
-¿Sabes? Eres muy lindo... pero... eres muy, pero, muy tímido.
-¿En serio? No me di cuenta.

Entonces, los dos están, acostados boca arriba. El busca hacerle conversación. Ella comienza a tararear la canción: "Solos tú y yo, en la habitación..."

-Cantas muy bien. Deberías ser cantante profesional.
-Gracias.
-¿Cuántos años tienes?-, él pregunta.
-Tengo 22 años.
-Eres jovencita... ¿De donde eres?-, él pregunta.
-Yo soy de aquí, de la Capital.
-¿Toda tu familia es de aquí?
-Así es.

-Es curioso encontrar a una persona que diga que toda su familia es de aquí. ¿En serio, toda tu familia es de aquí?

-Si, claro.... ¡Oye! ¿Qué te parece si lo hacemos por atrás?
 
Entonces, ella se levanta de la cama, y se sienta boca abajo. El se sienta encima de ella pero, por alguna razón, él no quería hacerlo, y volvieron a acostarse otra vez.


 -En serio, eres muy tímido...
-¿Quieres, entonces, que te dé mordiscos?
-No, gracias.-, responde ella, asustada.
-Bueno, no me preguntaste, ¿De donde eres?
-Yo nací en el Perú.
-¿En serio? Yo conozco mucha gente de tu país. Es gente muy chévere.
-Gracias.
-Y, ¿Extrañas a tu país?
-¡Mucho! ¡Allá tengo a mi familia, mi gente, mi cultura!
-Lo entiendo... yo estuve unos meses en la frontera... ¡Y me la pasaba extrañando a mi "tierrita"! Dime, ¿Y por qué te viniste a vivir aquí?
-Trabajo en una multinacional y, me transfirieron a ocupar un puesto aquí.
-¿En serio?-, dice Carolina, con los ojos brillosos de la emoción.
-Si, claro. Y, la verdad, no tengo mucho tiempo. Solo para el trabajo.
-Pero, la vida, no es solo trabajo. También hay que disfrutarla y pasarla rico.

Mario mira a Carolina, y sonrie con ternura, al ver la mirada pícara de la muchacha.

-Una pregunta: ¿Es verdad que en el Perú, les dicen "polladas" a las discotecas?

Mario se ríe.

-Y tú, ¿Como sabes eso?
-Lo vi en un programa de TV.
-Pues, la verdad... eso no es cierto. Una "pollada" es una reunión, donde asiste la gente pobre y de bajos recursos.
-Interesante.
-¿Qué es lo interesante?
-Lo que me platicas de tu país... Imagínate... aquí, estamos los dos... "el peruano y la capitalina"...
-¡Ja! Parece título de telenovela: "La Costeña y el Cachaco." ¿Ves esa telenovela?
-Yo no veo telenovelas.

Entonces, los dos hacen una pausa. El, la mira, suavemente con pasión, por alguna razón, una pregunta, surca en su mente.

-¿Vas a misa?
-¡Por supuesto! Nunca me olvido de Dios. Todos los Domingos, sin falta, voy a misa, para escuchar la palabra del Señor. A propósito, ¿Donde vives?
-Cerca de aquí.


El se reconforta escuchar sus palabras, mientras que para sus amigos, esas mujeres solo son vista como un objeto. Para Mario, esas chicas, son seres humanos con defectos y cualidades. 

Después de un rato agradable conversando, ella se levanta, y comienza a vestirse suavemente. 

De repente, cuando se coloca su blusa, ella hace movimientos coquetos... muestra un hombro, los dos, la camisa entre abierta... entonces, él se levanta, y en un acto impulsivo, se lanza hacia ella, y comienza a besarla, mientras acaricia suavemente sus mejillas. La desea con todas sus ganas y no quiere dejarla ir.

-Gracias por esta noche.-, ella responde sonriente, mientras roza su mejilla.

Ella se abotona, y después, él se viste completamente. Ella recoje sus pertenencias y, los dos, bajan las escaleras, en dirección hacia la barra. Se despidieron, mientras que Doña Hilda se ofrece a acompañar a Mario al frente, donde estan sus amigos.

-¿Y...? ¿Como te fué? Parece que muy bien porque te demoraste más de dos horas...-, responde Jorge.

Mario no dice nada porque sabe que el que calla otorga.

Pero, después de esa noche, Mario no ha vuelto a ver a Carolina. Algunas noches, pasaba cerca de allí, para ver si se la encontraba nuevamente. Pero, era inútil. No volvió a verla nunca más. Y tan solo, cada vez que escucha esa canción, recuerda de aquella noche que pasó con ella mientras se pregunta, ¿Donde estará? ¿Qué estará haciendo? Y de volver a regalarle otra noche, llena de ternura y pasión.


Varios meses después, Mario regresa al restaurante de Don Pancho, a un almuerzo. Jorge le dijo que, quizás, Carolina vaya a la reunión... y, entonces, él decide asistir a la reunión. De repente, él siente que alguien lo llama por detrás. El voltea. Es Carolina.

-Hola guapo, ¿Como estás? Hace tiempo que no te vuelvo a ver.

Ella estaba tan sensual, como siempre, mientras pasaba su lengua, por toda la boca.

-Hola... ¿Como has estado? La verdad, te extrañé bastante...
-Yo también, te extrañé mucho. ¿Y como está el negocio?
-Pues, todo bien. ¿Y tú? ¿Como va... el trabajo?
-¡Uf! ¡El trabajo está díficil, casi no hay trabajo!

En ese momento, colocan música y se escucha esa canción: "Regálame una noche, llena de ternura..."

-¿Quieres bailar esta pieza, Carolina?
-Acepto encantada.

Mario y Carolina ingresan a la pista de baile, donde bailan, muy juntitos, al compás de la romántica melodía. De repente, se aparece la esposa de Don Pancho y le pide a Carolina que se retire del lugar, que es un sitio decente.


Don Pancho está asustado. Mario y Carolina se separan.

-¿Pasa algo malo, Don Pancho?-, pregunta Mario.
-Lo siento, pero, tu amiga no puede estar aquí...
-¿Qué pasa, Panchito? ¿Por qué me botas de tu fiesta?-, dice Carolina.
-Lo siento, pero, esta muchacha no es bienvenida aquí.
-Bueno, sino me quieren... pues, me voy.
-¡No, Carolina! ¡Tú no te vas de aquí! ¡Eres mi invitada!
-No, lo siento... pero, no puedo estar en un sitio, sin ser bienvenida.

Ella se retira pero, Mario intenta dar alcance. Una mano la detiene...

-¡Espera, Mario! ¡No hagas nada de lo que después te puedas arrepentir!
-¿Qué estás queriendo decir?
-¡Esa mujer no te conviene! ¡Déjala!
-¡Ella... yo la amo!
-No, Mario, tú no amas a esa mujer... tan solo estás apasionado por ella, pero, no la amas... ¿No lo comprendes? ¡Esa "zorra" no puede amar a nadie!
-¿Le pasa algo, Don Pancho?

Don Pancho se retira con Mario a un lugar para platicar mejor...

-Yo... yo... he sido uno de sus amantes... así, como tú, atravesaba por una dura etapa en mi matrimonio, cuando de pronto, me dejé llevar por la pasión y el deseo... y yo... ejem...

Don Pancho balbucea...

-Yo... yo... ejem... me dejé llevar por el deseo... cada vez, la quería más y más... pero, no me di cuenta del daño que le hacía a mi familia... mi esposa... mis hijos... ¡Casi lo pierdo todo! ¡Todo por dejarme llevar por esa "zorra"!

Las sensibles palabras de Don Pancho, tranquilizan a Mario, quién, conmovido, pone la mano en su hombro, y le da consuelo. Los dos amigos deciden ingresar a la fiesta. Y, durante la fiesta, Mario, mientras mira como Don Pancho abraza a su familia, se da cuenta que estuvo a punto de cometer un gran error.

  Y, así pasaron los días, Mario trata de olvidarse de Carolina, y camina por el parque. Cerca de allí, hay una Iglesia, donde reza y confiesa sus penas a Dios. En ese momento, como por arte de magia, aparece Carolina, santiguándose con agua bendita, y se siente frente al altar para rezar. Mario trata de ignorarla, pero, al verla, no puede resistir la tentación, y, ante el altar, le pide disculpas al Señor.... 

"Lo siento, Señor, pero, no puedo..."

Mario se acerca a hablar con ella...

-Hola, ¿Puedo sentarme contigo?

Ella voltea y lo mira con indiferencia, a pesar que sus ojos marrones brillaban.

-Es curioso encontrarnos aquí, ¿No? Aquí, en la Iglesia, frente a Dios...
-Si.-, ella dice indiferente.
-Bueno, no soy nadie para juzgar a la gente, quién sabe por qué tomaron esa decisión.


Ella hace un gesto, porque le llama la atención, que él haga ese comentario.

-¿Perdon?
-Lo que quiero decir es que nadie puede juzgar la decisión de los demás... ¿Quién sabe cuales fueron las circunstancias que la llevaron a tomar esa decisión?
-Tendrías que estar en su lugar...
-Pues, si, lo entiendo. ¿Sabes? Yo creo que no existen la coincidencia... creo que el Señor quiere decirnos algo.
-¿Qué quieres decir?
-No lo sé. Yo creo que nuestro encuentro no ha sido fortuito... Dime, ¿Qué vas a hacer más tarde?
-Pues, trabajar... ¡Tengo que trabajar para vivir!
-Quédate conmigo...
-¿Y cuándo me vas a pagar?
-¿Eso solo te importa? ¡Tan solo quiero darte mi cariño sincero e incondicional!
-Pues, allá tú que naciste con cuchara de plata pero, yo... ¡Tengo que trabajar duro para subsistir!
-Lo entiendo pero, no te juzgo. Tan solo quiero ser tu amigo... por favor, dame la oportunidad...
-No creo que pueda. Lo siento.
 
Ella se levanta del altar y se retira de la Iglesia. El, mira al Cristo, colgado sobre el Altar, y de repente, mira a ella...

-¡Carolina! ¡Por favor! ¡Quiero decirte que....! ¡Gracias por esa maravillosa noche que pasamos juntos! ¡Eres una gran persona! ¡Y yo me siento dichoso y orgulloso de estar con una gran muchacha como tú! ¡Te quiero, te quiero con toda el alma, y no quiero perderte! ¡A mi no me importa tu pasado, ó cuantos hombres te hayas acostado, por dinero...! ¡Tan solo me importas tú! ¡Te amo, Carolina, te amo!

Ella voltea y lo mira con asombro...

-Es primera vez que alguien me dice eso...
-¿Y entonces?
-No lo sé.... ¡Todo es muy dificil para mí!

El se acerca lentamente y la toma suavemente de sus manos.

-Solo dime que, mirándome a los ojos, no sientes lo mismo que yo, y te dejo tranquila...
-No... no... puedo...
-¿Por qué?
-Por que yo... yo... no puedo... las como yo...
-¿Qué pasa?
-Yo... no puedo amarte... lo siento...
-Lo entiendo. No te preocupes. Anda, te dejo tranquila.

Ella da la media vuelta y se retira de la Iglesia. El se siente para ahogar sus penas en el altar, con solo Dios como testigo. En ese momento, ella regresa, como por arte de magia...

-Mario... yo... yo... no puedo mentirle a Dios... Te amo, y quisiera estar contigo.

Los ojos de él brillaban de la emoción y la abraza fuertemente. Y se besan. En ese momento, ambos miran el Altar, y ella dice: 

"Gracias, Dios mío, gracias por todo."

Mario y Carolina se retiran de la Iglesia, muy felices y contentos, como dos enamorados. Ya no importaba el pasado, tan solo importaba vivir el presente.

FIN


Comments

  1. wow, me encanta Mario, muy buena esa primera noche de ellos dos juntos. Me ha gustado mucho la historia. Es agil, juvenil. Me gusta.

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  2. Gracias, Emili, me alegra que te haya gustado. :)

    Saludos,

    Renzo

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  3. Ohh Renzo que buen relato, me ha gustado, uff por un momento creí q Carolina si se iba y dejaba a Mario, pero se merecía ser Feliz y que mas q reconociendo el amor que sentía por el :D

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  4. Gracias, Ceci, me alegra que te haya gustado. El relato iba a ser mas erótico pero, para evitar la censura pues, edite algunas partes. Gracias, nuevamente, y sigue disfrutando de mis relatos. :)

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